Opinión

STAN LEE Y LOS SUPERHéROES EN LAS RELACIONES INTERNACIONALES

COLUMNA: MIGUEL ÁNGEL RODRÍGUEZ MACKAY

13 de Noviembre del 2018 - 07:00 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

Acaba de partir de este mundo a los 95 años de edad el legendario y emblemático Stanley Martin Lieber, el creador de los superhéroes que todos hemos visto y leído desde niños por su enorme vigencia en el siglo XX. El guionista y dotadísimo libretista con imaginación desbordante, que fue el mundialmente conocido Stan Lee, nos ha dejado con aire de perpetuidad los Cuatro Fantásticos, el increíble Hulk, el poderoso Thor, el asombroso Spiderman, el Hombre Hormiga, el Capitán América, etc. Stan Lee, judío nacido en Nueva York y con padres con origen rumano, hizo de los superhéroes la membresía del poder internacional que EE.UU. necesitaba, expresada en hombres todopoderosos, para consolidar su hegemonía en el mundo. Sus personajes no solo deleitaron a niños y adultos de muchas generaciones, sino que confirmaron la vigencia de la hegemonía estadounidense que tanto preocupaba a las élites de Washington. Por ejemplo, el Hombre Araña o Hulk no aparecieron por casualidad luego de la Segunda Guerra Mundial en que EE.UU se encumbró como superpotencia planetaria.

La oportunísima aparición de los superhéroes fue una circunstancia para reflejar la grandeza de la nación americana, en un mundo en que el rol de Washington comenzaba a ser determinado sin límites. Al bloque comunista liderado por la entonces Unión Soviética, el otro hegemón de la era de la bipolaridad, no se le ocurrió nunca jamás neutralizar a los superhéroes creados en Occidente por Stan Lee. Le faltaba lo más importante para hacerlo: un genio creador como el Patriarca de Marvel como se le llama a Stan Lee. En la historia de las relaciones internacionales, el cine y la ficción juegan su partido. Nada es casual. No es que el cine sea un capítulo de esta ciencia. No. El cine ha servido como generador de posiciones o conductas externalizadas. En las películas que produjo Hollywood después de las dos guerras mundiales del siglo XX, EE.UU. siempre ha aparecido como el victorioso y/o bueno de la película. No es que Stan Lee así lo viera, pero su talento fue muy bien aprovechado en un país que ha sabido supervalorar el ego nacional.

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