Opinión

Subiendo de intensidad

COLUMNA: IVÁN SLOCOVICH

06 de Septiembre del 2019 - 07:30 IVÁN SLOCOVICH PARDO

El grado de confrontación política en el país se ha incrementado en las últimas horas, luego de que el Congreso pusiera en la mira casos que tocan directamente al presidente Martín Vizcarra, como el de la constructora de su propiedad y su último mensaje presidencial; y que el mandatario saliera horas después a decir que el Legislativo ha asumido una “actitud de intimidación”, lo cual, según el jefe del Estado, justifica la propuesta de adelanto de elecciones.

Sin duda, estamos llegando a un pico de enfrentamiento que puede llevar al país a situaciones complejas. Por un lado, el presidente Vizcarra está empecinado en acortar su mandato y el del Congreso y, por otro, el Parlamento parece no perdonar la propuesta, mientras adopta medidas cuestionables como investigar a la Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria (Sunedu) y a las encuestadoras por supuesta “manipulación” de resultados. Un absurdo.

El problema es que el país vive momentos de incertidumbre, al extremo que hoy nadie puede avizorar si en menos de un año tendremos un nuevo presidente y un Congreso renovados. Ni las agrupaciones políticas con aspiraciones de salir a pedir el voto de los ciudadanos saben si en apenas unos meses estarán en campaña. En el campo económico, es evidente que el no saber qué pasará en el país está retrayendo las inversiones, como ha advertido Credicorp.

Pese al diálogo del martes último entre el presidente Vizcarra y el titular del Congreso, Pedro Olaechea, quien parece no tener control sobre los fujimoristas que en realidad manejan el Legislativo, el enfrentamiento se mantiene y eso no le hace ningún favor al país. Las posturas de ambos lados son cerradas y no dan mayor espacio al diálogo democrático. Recordemos cuando hace poco el propio mandatario dijo que su propuesta de adelanto de elecciones era “no negociable”.

Todo esto, a la larga, no hace más que perjudicar al Perú, que se encuentra en un turbulento limbo. Acá las responsabilidades son compartidas y en su momento los actores de esta dura coyuntura tendrán que salir a rendir cuentas al país, a todos esos ciudadanos que están siendo dejados de lado y son desatendidos por sus autoridades hoy dedicadas a la baja política, y no a aquella que permite satisfacer las demandas de los gobernados.

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