Opinión

TAMBIÉN DECLAREMOS ESTADO DE EMERGENCIA MIGRATORIA

COLUMNA: MIGUEL ÁNGEL RODRÍGUEZ MACKAY

16 de Agosto del 2018 - 07:00 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

La diáspora venezolana que todos lamentamos debido a la compleja situación interna en ese país -cuya responsabilidad solamente es imputable al nefasto régimen chavista- ha dejado de ser solamente un problema para Colombia o Brasil, los primeros en ser impactados, convirtiéndose en una muy seria y compleja realidad regional. Miremos lo que a nosotros nos toca. El vertiginoso aumento de la migración de nuestros hermanos venezolanos al Perú acaba de registrar el sábado 11 de agosto el preocupante número de 5100 ingresos por día. En poco tiempo, entonces, serán en total 450 mil en el país. Si todo sigue como hasta ahora, sin abordar el problema de frente y con realismo, seguiremos los pasos de Colombia, que a la fecha registra cerca de un millón de venezolanos. El Gobierno de Ecuador, que también registra altísimos indicadores de la migración venezolana, ha tomado el toro por las astas y soberanamente -como corresponde- acaba de declarar la emergencia de estado migratorio. Recordemos que Brasil ya lo hizo en febrero de este año y Chile ha establecido un mecanismo interesante al establecer la entrega de la denominada “Visa de responsabilidad democrática”, especie de residencia temporal para los extranjeros que supone ciertos requisitos para recibirla. Seamos claros: ¿estamos en capacidad de poder ser un país receptivo de tan alto número de migrantes? Solamente hay una respuesta: No. Frente a ello, la Cancillería debería presentarle al presidente Martín Vizcarra -que está demostrando ser un jefe de Estado que toma decisiones- una propuesta de política exterior para este caso específico. Nadie nos va a sancionar por hacerlo. A otros con ese cuento, pues somos un país soberano. Más bien, adoptemos la emergencia migratoria con el objetivo de atenderlos solidariamente y mejor; mientras lo hacemos, tengamos un paquete de políticas públicas para ellos. En esta columna, hemos reiterado nuestra frontal discrepancia de los promotores de la xenofobia contra los llaneros, que en buena cuenta son mediocres e inseguros al sostener la tonta tesis de que nos están desplazando laboralmente. El Perú debe actuar de acuerdo con sus circunstancias.

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