Opinión

Tantas veces Alejandro Toledo

COLUMNA: EDITORIAL

09 de Enero del 2018 - 07:00 Editorial

Nuevamente el prófugo expresidente Alejandro Toledo ha salido desde Estados Unidos, esta vez a través de un comunicado en inglés, con su proclama de que es un perseguido del fujimorismo, al que acusa de haber copado las instituciones del país, valiéndose del escandaloso caso Odebrecht, y de perjudicarlo a nivel judicial sin mostrar “evidencias verídicas”.

Lo que debería entender el exmandatario es que lo primero que debe hacer para aclarar la injusticia que denuncia desde San Francisco es ponerse a derecho y desde ahí explicar los argumentos de esta persecución que no tendría ni pies ni cabeza, pues electoralmente el exgobernante no tiene el menor arraigo popular como para estar preocupando a alguien. Es más, su partido no tiene ni siquiera inscripción vigente tras el desastre de las elecciones del 2016.

Toledo debería recordar que es el propio Jorge Barata el que lo ha acusado de recibir una coima de 20 millones de dólares que fueron a parar a cuentas de su examigo Josef Maiman, de donde salió el dinero para las compras inmobiliarias denunciadas desde inicios del 2013, previa formación de la empresa Ecoteva en Costa Rica. Todo ha sido investigado por el Ministerio Público.

En Correo creemos que la credibilidad de Toledo es casi nula y que serán muy pocos, dentro y fuera del país, quienes crean esa historia de la “persecución política” por la Marcha de los Cuatro Suyos y demás. Ante eso, al expresidente no le debería quedar otra alternativa que no sea la de retornar para ponerse a derecho y responder por todos los cargos que pesan en su contra. 

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