En enero de 1990, en la revista Quehacer se publicó una entrevista a Gisela Valcálcer. Eran tiempos preelectorales, en el que Mario Vargas Llosa arrasaba en todas las encuestas y la izquierda, con Alfonso Barrantes a la cabeza, aparecía en un lejano segundo lugar.

“Un gobierno de izquierda nos soportaría (el programa de TV) ‘Aló Gisela’, ¿lo cancelaría implacablemente?”, le preguntaron a la animadora. “No lo creo, pero si ocurriese, me busco otro trabajo. No va a faltar. Además, aquí los comunistas tienen sentido del humor”, respondió.

Han pasado 31 años y un gobierno de izquierda se instaló en el país, confirmando lo que dijo Gisela. Tiene sentido del humor, tanto que ya parece un chiste. El último nombramiento de Daniel Salaverry como presidente de Perupetro S.A. demuestra la poca seriedad de cómo se rigen los destinos del Perú.

Ya lo decía el poeta chileno Pablo Neruda: “Los políticos son muy divertidos, pero de tan divertidos se vuelven muy peligrosos”. Esto es lo que está pasando en el país con tanto improvisado en el Gobierno.

Daniel Salaverry es bachiller en arquitectura. Ojo que entre los requisitos para ser miembros del Directorio de Perupetro son fundamentales experiencia en la materia y competencia técnica, algo que el excongresista no cumple. La designación ex inexplicable porque no se basa en los aciertos profesionales de Salaverry sino en intereses políticos. Esta es otra evidencia que el Gobierno de Pedro Castillo y los distintos niveles de conducción del Estado no han podido dar coherencia y eficiencia a la administración pública, dado su grado de improvisación.