Opinión

​Técnicamente, Maduro sí puede ingresar al Perú

La razón se debe a que no existe ningún impedimento legal o de carácter policial para ello

17 de Febrero del 2018 - 07:40 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

No es cierto que Nicolás Maduro, el dictador de Venezuela, no pueda ingresar en el territorio peruano por aire, mar o tierra como ha sido dicho. A la desinvitación política que le hiciera el Perú luego de la reunión del Grupo de Lima en nuestra capital -por la cual Maduro fue declarado “No bienvenido” a nuestro país-, siguió la desinvitación formal o diplomática, también del Perú, como corresponde a su calidad soberana; esta fue transmitida en una carta firmada por la canciller Cayetana Aljovín y en su tenor claramente se expresa que el Gobierno peruano “(...) ha decidido retirar su invitación al Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela para participar en la Octava Cumbre de las Américas”. Aunque, por la carta, el gobernante chavista queda técnicamente fuera de la reunión hemisférica -es decir, no podrá participar del desarrollo de las sesiones y debates ni mucho menos conocer sobre su agenda, tampoco participar en los almuerzos o cenas ni en las fotos oficiales, actividades formales y del más alto nivel propias de estos encuentros de jefes de Estado y de Gobierno- también técnicamente no puede impedírsele que llegue al país, que cuando aterrice su avión baje y pase el control migratorio en el Aeropuerto Internacional Jorge Chávez. La razón se debe a que no existe ningún impedimento legal o de carácter policial para ello; pero esto último no significa que no pueda decidirlo en las próximas horas el Perú también en su pétrea condición de Estado soberano. Si lo que se busca es que realmente no ingrese en nuestra soberanía y jurisdicción nacional, entonces falta dictar las medidas correspondientes propias del derecho interno. Hay que hacerlo para que Maduro quede totalmente neutralizado y su pretensión de venir al Perú para hacer lo que le dé la gana -como reunirse con los grupos políticos que insólitamente lo respaldan- termine desvanecida. Así, Maduro saltará hasta el techo; pero será mejor que lo haga en su país. Para su cantada represalia contra la Cumbre -insisto-, se requiere una diplomacia de contingencia.

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