Opinión

Terror en Burkina Faso

El mundo entero ha puesto su mirada en las últimas horas en este país mediterráneo de 18.6 millones de habitantes

03 de Marzo del 2018 - 07:44 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

Los cerca de 30 muertos y más de 70 heridos que ha dejado el reciente vil atentado terrorista en Uagadugú, la capital de Burkina Faso, el cuarto país más pobre del mundo, ubicado en la porción del norte occidental africano, nos permite concluir desde el arranque de esta columna que no existe ningún lugar del planeta que pudiera considerarse libre de sufrir la violencia terrorista. África, el segundo continente más poblado del planeta -1216 millones de habitantes- y el que más Estados contiene (54) en toda su extensa geografía de 30.37 millones de km2, el tercero del Globo, aunque con sostenidos y esforzados pasos dados en las últimas décadas con experiencias particulares admirables y localizadas, y también con otras de grandes contrastes, en general sigue siendo uno de los continentes históricamente más golpeados por la pobreza en el registro del devenir de la sociedad internacional. Pocos países escapan a esta regla, como es el caso del impresionante y sólidamente próspero Reino de Marruecos o la poderosa Sudáfrica, el primero árabe y al norte del continente, y el segundo de negros y blancos, en la porción africana más austral.

En este marco, llama la atención que el ataque yihadista haya sido perpetrado en una zona diplomática de Uagadugú, donde sobresale la Embajada de Francia y en sus cercanías -los lugares más afectados por el atentado-, pues de un lado, fue precisamente de Francia que logró Burkina Faso -que significa “Tierra de hombres íntegros”-, su independencia en 1960, y de otro, en ese país europeo se han dado sistemáticamente las mayores arremetidas del Estado Islámico en los últimos tres años. El mundo entero ha puesto su mirada en las últimas horas en este país mediterráneo de 18.6 millones de habitantes, que no logra salir del atraso estructural que mantiene en su reciente historia soberana. Se cumple la regla del terror: impactar en países que mantengan un alto nivel de vulnerabilidad, donde es menos complejo lograr llamar la atención del mundo entero.

tags