Opinión

Tiempos de milonga política

COLUMNA: JAIME ASIÁN

03 de Junio del 2019 - 07:00 Jaime Asián Domínguez

“Lamentablemente, en mi país nos estamos acostumbrando a la milonga”, respondió Claudio Pizarro a las explicaciones de Ricardo Gareca sobre su exclusión de la Selección, configurando que el DT argentino es puro verso, mete cuento y miente, según la acepción coloquial de la frasecilla.

En verdad, el “Bombardero” ya cumplió su ciclo en la Blanquirroja y hay que agradecerle por los servicios prestados y los goles que aún levantan tribunas en Alemania, donde sí es un ídolo; sin embargo, tiene razón cuando dice que en el Perú reina la milonga, como vemos sobre todo a nivel político.

Pruebas al canto. El Congreso nos milonguea a diario, le saca el cuerpo a sus funciones constitucionales, hay hojas de vida “truchas”, blindajes, gastos de representación utilizados en viajes al extranjero, y los debates en el hemiciclo nos teletransportan a la Torre de Babel: los parlamentarios se van de lengua y se impone el que vocifera y dice más sandeces.

El Ejecutivo también apela a la milonga. La reconstrucción en el norte avanza a paso de tortuga, la inseguridad ciudadana nos tiene del cuello a lo largo y ancho del territorio nacional, el presidente Vizcarra todavía utiliza discursos de candidato (“se harán”, “necesitamos hacer”, etc.) y continúan los nocivos vaivenes y deslices en el sector Educación.

Y el Poder Judicial, de la mano con el Ministerio Público, tiene sus bemoles. “¿Dónde está Toledo?”, se preguntan unos. “¿Cómo se escapó César Hinostroza?”, inquieren otros. “¿Por qué sueltan en un santiamén a los delincuentes que tanto esfuerzo le cuesta atrapar a la Policía?”, reclama otro tanto.

Todo esto es milonga pura. Y nos estamos acostumbrando a ella.

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