Opinión

Todos somos Eyvi

Lo que nos toca a todos es que su cruel asesinato no quede como una noticia más de primera plana

03 de Junio del 2018 - 08:23 Johnny Padilla

Hay noticias terribles que te dejan mudo, con el alma rota, sin reacción inmediata, luego con ganas de salir corriendo y gritar de rabia e impotencia. La muerte de la joven Eyvi Ágreda tras 38 días de terrible agonía, debido a las graves consecuencias que le causaron en el cuerpo las quemaduras que le generó el asesino Carlos Hualpa, es una de ellas. En su drama, su tragedia, su dolor, todos finalmente nos dimos cuenta -hasta los que querían cerrar los ojos- de que la violencia contra la mujer en el Perú había llegado a extremos inimaginables. Eyvi no resistió a pesar de sus ganas de vivir. Nunca se enteró de que todo un país estaba pendiente de ella, de que sus hogares la habían acogido como un miembro más de la familia y ahora lloran su partida. Lo que nos toca ahora es que su cruel asesinato, producto de un machismo duro e insano, no quede como una noticia más de primera plana, para luego encontrar otro feminicidio igual o peor que el de ella. Y hay que recordar siempre que “seguiremos matando a Eyvi” si, por ejemplo, en ciertos programas de televisión se sigue con el discurso de burla contra la mujer so pretexto de la diversión. Cuando se le cuestiona por su peso, por salir con muchos novios o porque es “calabaza” y lo único que sabe es explotar su belleza. Y a los hombres nunca se les hace bullying por los mismos motivos. Eso es violencia, aunque te dé risa, y reafirma estereotipos que usan los agresores para justificarse. “Seguiremos matando a Eyvi” si, bajo el pretexto de la cobertura noticiosa a su partida, las cámaras de televisión “se esmeran” en meterse hasta en el mismo velatorio y quieren recoger el drama de la familia para subir puntos de rating. El convertir en show los casos de violencia contra la mujer sin marcar un límite termina convirtiendo en figuras mediáticas a viles asesinos y al dolor en mero divertimento... “Seguiremos matando a Eyvi” si no ponemos freno a la difusión de ciertas letras del ritmo de moda que lo único que hacen es maltratar una vez más a la mujer y reservarla al mero papel de objeto sexual al que hay que usar y botar. “Seguiremos matando a Eyvi” si las autoridades que hemos elegido para legislar continúan con las peleas por una palabra que no les gusta por considerarla peligrosa mientras se sigue asesinando vilmente a madres, hijas, hermanas, sobrinas, nietas. “Seguiremos matando a Eyvi” si en los hogares no se cría a los hijos en igualdad, respeto, amor y, sobre todo, con el ejemplo. Que su muerte no quede como un caso más, que sirva para unirnos y combatir una lacra que nos está matando a todos.

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