Opinión

Toledo extraditable

COLUMNA: IVÁN SLOCOVICH

14 de Marzo del 2018 - 07:30 IVÁN SLOCOVICH PARDO

La Corte Suprema, máxima instancia de la justicia peruana, ha dado luz verde al pedido de extradición del expresidente Alejandro Toledo por los presuntos delitos de colusión, tráfico de influencias y lavado de activos, luego de ser acusado de recibir una coima de 20 millones de dólares de la empresa Odebrecht; por ello, ahora todo pasa al Poder Ejecutivo, que deberá enviar la solicitud a Estados Unidos para que decida si procede o no la devolución del procesado.

Irónico que esto haya sucedido con un personaje que en un momento -solo en un momento- trató de mostrarse como un símbolo de la lucha contra la corrupción del Gobierno de Alberto Fujimori y de Vladimiro Montesinos, para luego irse desdibujando de a pocos con sus excesos y con el escandaloso caso de su hija Zaraí. Pese a ello, el hombre fue elegido presidente en 2001 con el apoyo de quienes hoy por poco dicen que ni lo conocen.

Ya luego de su mandato, y tras su participación en la campaña electoral del 2011, en la que estuvo puntero por varios meses, se supo de sus millonarias adquisiciones inmobiliarias, algunas de ellas a nombre de su anciana suegra. Años después, Jorge Barata aseguró ante el Ministerio Público que Odebrecht le había entregado una coima de 20 millones de dólares a fin de que su Gobierno les dé la concesión para realizar un tramo de la Interoceánica Sur.

A partir de ese momento, el otrora “moralizador” fugó a Estados Unidos, desde donde ha causado indignación y también algo de risa al salir a defenderse con el argumento de que es un “perseguido político”, algo que en el fondo no se lo debe creer ni su abogado Heriberto Benítez. Hoy la Corte Suprema del Perú ha dado luz verde al pedido de extradición basado en las más que abundantes evidencias encontradas a paso de tortuga por el Ministerio Público.

Es de esperarse que en un breve plazo veamos a Toledo en Lima, sentado en el banquillo de los acusados respondiendo por la presunta coima; aunque para eso el Estado peruana debe trabajar intensamente a fin de conseguir que Estados Unidos autorice el retorno, en calidad de detenido, de quien algún día personificó al Perú. Es lamentable, pero las evidencias son contundentes y no puede haber más impunidad. Sería un gran golpe para el Perú.

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