Opinión

Torbellino y la nostalgia

“Hay historias que tuvieron suceso en una época, pero no garantiza el éxito si son revividas”

15 de Abril del 2018 - 09:40 Johnny Padilla

La historia sonaba atractiva, aunque valgan verdades en el papel muchas veces “todo parece bonito”. Veinte años después, los integrantes de un popular grupo musical que tuvo gran éxito, hoy retirados de los escenarios, son motivados a regresar por un empresario provinciano que de niño deliraba con ellos. En el camino, mientras ese reencuentro sucede, un grupo de jóvenes de una academia de baile, música y canto dirigida por una de las vocalistas de la agrupación, estudian para conseguir fama y reconocimiento.

Hay mucha nostalgia por el pasado, pero hay también mucho presente en la trama que junta a adultos y jóvenes en historias muy al estilo de la productora que está detrás de la telenovela. Eso es lo que propone Torbellino, 20 años después, telenovela producida por Iguana Producciones, empresa que genera contenidos para televisión y cine con más de tres décadas en estos menesteres y una larga lista de éxitos.

Contra todo lo que pudieron pensar sus realizadores que apostaban a ganador, a dos semanas de su estreno la propuesta no ha caminado como se esperaba. En principio, porque a alguien se le ocurrió “la genial” idea de programarla a la misma hora de una producción que venía de una primera temporada y con personajes ya conocidos por el público. Cuando lo más sensato era no ponerla a competir con De vuelta al barrio y ubicarla en un horario más juvenil, era previsible que en este innecesario duelo, Torbellino... saliera mal parada.

Lo peor que le puede pasar a una producción televisiva es que malas decisiones ejecutivas terminen echando por tierra tanto esfuerzo y talento. Y ahora vayamos a la esencia de cualquier telenovela, la historia, esa trama que atrapa o no, evidentemente amparada por buenas actuaciones o a veces por ese carisma que reemplaza el poco oficio actoral de los debutantes. En eso, Iguana Producciones tiene una lista larga de actores que hoy brillan con luz propia y que empezaron como “caras bonitas”, pero que tenían ese “ángel” que engancha. Algo sucede en la trama de Torbellino... que aún no llega a cuajar y que reafirma el concepto de que hay historias que si bien tuvieron cierto suceso en una época, eso no garantiza que luego estas revividas años después tengan el mismo impacto.

Lo que antes podía ser romántico, hoy puede verse como cursi. Ayer, las historias desarrolladas en institutos que generan grupos musicales marcaban la pauta, hoy los ídolos de adolescentes son los “youtubers” que llenan auditorios mismas estrellas de rock. La idea del regreso del grupo musical Torbellino no parece ser lo suficientemente atractiva para el televidente en 2018 y esto, lamentablemente, jala a las demás historias de los protagonistas juveniles que tienen tanto peso como los veteranos. La televisión es pura fantasía, hay que creerse todo lo que se ve y por ejemplo el romance entre Marcos Vilcapoma (Deyvis Orosco) y Patricia Campoverde (Fiorella Cayo) cojea y mucho. Guionistas y productores tienen un gran reto para sacar a flote a la telenovela que representaba el regreso de Iguana Producciones al negocio de la realización de contenidos televisivos.

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