Opinión

Tremendo tribunal

COLUMNA: IVÁN SLOCOVICH

13 de Abril del 2018 - 07:30 IVÁN SLOCOVICH PARDO

Algo muy malo tiene que estar pasando en el Tribunal Constitucional (TC), esa entidad considerada el máximo intérprete de la Carta Magna, pues en los últimos tiempos se ha dedicado a ser protagonista de escandaletes e indecisiones que no hacen más que mellar su credibilidad, la que debería ser considerada su principal patrimonio ante los ojos de los peruanos, quienes tendrían que ver a los tribunos que lo integran como los garantes de sus derechos fundamentales.

Primero fue la salvada de Eloy Espinosa-Saldaña, quien debe su permanencia en el TC al “repentino” internamiento en una clínica del magistrado Manuel Miranda. El “doctor” se libró así de ser echado. Solo fue despojado de la vicepresidencia tras comprobarse que no tenía el grado académico que ostentaba. Así vemos que los honorables jueces constitucionales apelaron a una leguleyada para impedir que uno de sus miembros sea destituido.

Y como para que la cosa huela peor, el cargo de vicepresidente, del que fue despojado Espinosa-Saldaña por no tener el grado de doctor, recayó nada menos que en el magistrado Miranda, quien con su ingreso a una clínica impidió la destitución de su cuestionado colega. Como por esos días renunció el entonces presidente Pedro Pablo Kuczynski tras el escándalo de los “kenjivideos” y el país andaba de cabeza, el asunto pasó piola.

Ahora estamos ante la votación que debe definir la puesta en libertad o no del expresidente Ollanta Humala y de su esposa Nadine, presos de manera preventiva desde hace nueve meses por un caso de presunta corrupción. Resulta que Espinosa-Saldaña está de vacaciones en España y para el TC se encuentra imposibilitado de votar. No obstante, el “doctor” dijo desde un principio que estaba dejando su voto y que este podría ser validado una vez que se realice la sesión del caso.

Ahora los magistrados no se ponen de acuerdo sobre si el voto de Espinosa-Saldaña puede ser usado pese a su ausencia. En Lima dicen que esperarán su regreso al país para definir si los Humala-Heredia salen en libertad. Tengamos en cuenta que la sesión para definir este caso, por demás emblemático, la han alargado más de lo necesario, y cuando por fin la realizan, no saben qué hacer ante la ausencia de uno de sus miembros. ¡Un poco de seriedad, señores tribunos!

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