Opinión

TRUMP Y EL SUEÑO AMERICANO

COLUMNA: MIGUEL ÁNGEL RODRÍGUEZ MACKAY

01 de Febrero del 2018 - 07:00 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

En el discurso del Estado de la Unión del presidente Donald Trump en el Capitolio, al cumplir su primer año de mandato -son 4-, hizo directa alusión al denominado “sueño americano”. No es una mención cualquiera. Más allá del propio Trump, hay detrás de esas dos palabras una doctrina de un contenido histórico y filosófico muy profundo que se hizo en el largo proceso de construcción de la sociedad estadounidense desde 1776 y quizás antes, desde que llegaron a la parte este del continente americano procedentes de Europa. La “gran nación americana”, que fue formándose progresivamente y teniendo como base a las Trece Colonias que ocuparon el actual territorio de los EE.UU., fue un ideal que se hizo aliento y acicate permanentes para los hombres y mujeres que habían llegado hasta esos territorios para hacer realidad sus aspiraciones. Se trataba de una nación de migrantes por antonomasia y llena de ilusiones, que solamente concebía el éxito como éxtasis de realización personal. Norteamérica era una tierra para los grandes proyectos y no resultaba imposible alcanzar la cima en ese suelo teniendo en los valores de la libertad y la igualdad la base para esa felicidad tan esperada. Eran los auténticos soñadores del país de las oportunidades. La conquista del Lejano Oeste -otro concepto clave en la construcción social y pegado al anterior- significó la oportunidad de encontrar la prosperidad penetrando en los extensos territorios del Oeste -era la época de epopeyas de cowboys- donde los riesgos eran mayores pero al final siempre recompensados con el éxito y la prosperidad ya referidos. Finalmente, la idea de los años maravillosos, no solo por la afamada serie estadounidense sino porque hacía realidad el ideal de la familia americana unida y feliz. Todo en el marco del Destino Manifiesto, que fue la filosofía de la grandeza del país. Trump sabe que eso es lo que gusta porque está en el imaginario estadounidense. Apuntó bien, hay que reconocerlo.

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