Opinión

Trump y las dos coreas a 68 años de la guerra que las dividió

El rico sur capitalista con más de 50 millones de habitantes, frente al empobrecido norte comunista con la mitad de población que se ha mostrado incuestionablemente más belicosa.

25 de Junio del 2018 - 08:06 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

Al cumplirse hoy, lunes 25 de junio, 68 años del inicio de la Guerra de Corea que enfrentó al norte y al sur del país, en aquel tiempo apoyados por la entonces Unión Soviética y Estados Unidos, respectivamente, la pregunta que cae de madura es si realmente el reciente encuentro en Singapur, entre Donald Trump y Kim Jong-un, ha sido el inicio para determinar finalmente la paz en esa región del mundo o, si acaso, los coreanos tendrán que seguir conviviendo en el marco del denominado armisticio a que llegaron en 1953 Seúl y Pyongyang, es decir, un estado de paz no declarada, lo que técnicamente se traduce como una situación de guerra permanente. Es difícil saberlo y todo dependerá de la voluntad que ambos gobernantes quieran ponerle al complejo asunto. Lo que resulta innegable, luego de este largo tiempo, es la notable diferencia en el desarrollo económico alcanzado a cada lado de la península divididos por el paralelo 38°, que es la línea de frontera. El rico sur capitalista con más de 50 millones de habitantes, frente al empobrecido norte comunista con la mitad de población que se ha mostrado incuestionablemente más belicosa.

Ambos pueblos cuentan con familias a uno y otro lado de la frontera, que luego del referido armisticio (1953) fueron separadas por la intransigencia política de una guerra donde los intereses exógenos, es decir, los de Washington y Moscú, terminaron por arrastrar a un solo pueblo hacia una inexorable división geopolítica en una época -la Guerra Fría- en que la competencia por conseguir el mayor número de espacios de influencia era la regla para acumular poder. Hoy no vivimos una nueva Guerra Fría y tampoco Rusia es determinante para la paz en la península coreana. Ahora, dicha paz depende de los acuerdos a que puedan llegar Kim y Trump. Es verdad que han dado un paso histórico que ninguno de sus respectivos antecesores había logrado, pero también lo es que deben trabajar y mucho para lograrla por completo. Nada más que no deben demorarse, porque el tiempo es determinante en las relaciones internacionales pudiendo afianzar la paz o terminar frustrándola.

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