Opinión

Tucto quiere libre a Guzmán

COLUMNA: IVÁN SLOCOVICH

03 de Abril del 2018 - 07:30 IVÁN SLOCOVICH PARDO

Ayer, en las alcantarillas de las celdas del penal de la Base Naval del Callao y donde opera el llamado Movimiento por Amnistía y Derechos Fundamentales (Movadef) debe haber ocurrido una fiesta luego de saber que un congresista de izquierda ha salido a decir públicamente que está a favor de la libertad del cabecilla terrorista Abimael Guzmán “para llegar a la reconciliación”, justo lo que pide la banda armada Sendero Luminoso y su “brazo político”.

Para aquellos que creen que la izquierda se ha modernizado y ha sabido desmarcarse de criminales como Guzmán, ahí tienen las declaraciones a Correo del legislador del Frente Amplio por Huánuco Rogelio Tucto, a quien parecen importarle muy poco los muertos que ocasionó ese sujeto junto con su gente, especialmente en la castigada región a la que este “padre de la patria” se supone que representa.

No es la primera vez que uno de esos congresistas que llevó al Legislativo la agrupación que antes mantenía unidos a Marco Arana y a Verónika Mendoza sale con declaraciones de ese tipo. Meses atrás fue Justiniano Apaza quien calificó de “presos políticos” a los asesinos y secuestradores que tomaron la residencia del embajador de Japón en Lima en 1996, al tiempo que dijo que los comandos que liberaron a los cautivos no podían ser considerados “héroes”.

Es una lástima que, desde el propio Congreso, una autoridad que ha sido elegida por voto popular, y a la que todos los peruanos le pagamos el sueldo y hasta el chofer que la lleva por las calles pacificadas a costa de la vida y la sangre de miles de peruanos -uniformados y civiles-, salga a hacerle el juego a Guzmán, al Movadef y a todos esos que piden olvidar los 30 mil muertos para lograr la “reconciliación” con gente que sigue tan fanática y criminal como en 1980.

El Perú nunca dará un paso adelante si tenemos a gente que sigue creyendo que puede haber “reconciliación” con asesinos como Guzmán y toda la gavilla que lo siguió y lo sigue. Lo único que queda hacer con estos es obligarlos a cumplir sus condenas, algunas de ellas incluso demasiado benevolentes para la magnitud del daño que hicieron al país. La próxima salida de la cárcel de Osmán Morote es una clara muestra de que jamás hubo mano dura con Sendero.

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