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Un mártir más en la Policía Nacional

Columna: Editorial

25 de Septiembre del 2017 - 07:30 Editorial

Para los que por años han preferido mirar de costado el avance de la minería ilegal y de todos los delitos conexos que implica este negocio al margen de la ley, ahí tienen el asesinato del suboficial PNP Jhony Gonzales Cáceres, de la Dirección de Medio Ambiente de la Policía Nacional, quien fue abatido el viernes último en Tambopata, Madre de Dios, por sicarios de los extractores.

Ahora tenemos que esta ilícita actividad, que incluso financia campañas políticas y no es tocada ni con el pétalo de una rosa por los falsos ambientalistas -que solo la emprenden contra la minería formal, que sí es supervisada por el Estado-, no solo contamina, evade impuestos y fomenta la trata y la prostitución incluso infantil, sino que ahora también acaba con la vida de policías.

La incapacidad y la falta de voluntad política de varias décadas para hacer frente a la minería ilegal, como la que opera en Tambopata, han permitido que la gente que ahí opera ahora cuente con personas armadas que ya están en condiciones de enfrentarse a la Policía Nacional, tal como lo hacen los narcotraficantes. A esto hemos llegado por mirar este problema como si fuera parte del paisaje.

El ministro del Interior, Carlos Basombrío, ha dicho que los que acabaron con la vida del suboficial Gonzales serán arrestados, y es de esperarse que en verdad caigan junto a los que están detrás de la contratación de sicarios para evitar que la autoridad del Estado combata la minería ilegal y además impida la destrucción del ambiente y que se cometan los delitos antes mencionados.

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