Opinión

Un puente que amenaza con caerse por la corrupción

​Existen diferentes modalidades para robar dinero al Estado y una es la sobrevaloración de un servicio que se presta o mediante la ejecución de obras de desarrollo. Hay gobernantes que antes de pensar en el bien común lo hacen en beneficio propio. Por ejemplo, uno de los casos de corrupción más escandalosos en el país es el del consorcio Odebrecht, el mismo que conformó un equipo de personas para negociar licitaciones y hacerse de las mismas, claro, previo pago indebido a autoridades, funcionarios o a quienes tenían a su cargo los procesos de evaluación

10 de Julio del 2017 - 07:00 Héctor Mayhuire R.

Existen diferentes modalidades para robar dinero al Estado y una es la sobrevaloración de un servicio que se presta o mediante la ejecución de obras de desarrollo. Hay gobernantes que antes de pensar en el bien común lo hacen en beneficio propio. Por ejemplo, uno de los casos de corrupción más escandalosos en el país es el del consorcio Odebrecht, el mismo que conformó un equipo de personas para negociar licitaciones y hacerse de las mismas, claro, previo pago indebido a autoridades, funcionarios o a quienes tenían a su cargo los procesos de evaluación.

El colmo de estos negociados es que la mayoría de proyectos aprobados a un costo inicial posteriormente sufrían reajustes e incrementos para beneficiar siempre al contratista.

Augusto Rázuri Ramírez, profesor de ESAN, en reciente conversatorio decía que uno de los problemas que golpea al país es la corrupción en obras, por la mala elaboración de expedientes para proyectos, los cuales son hechos así a propósito, ya que algunas autoridades se coluden con la contratista y pagan recursos públicos por trabajos sin que estos registren avance alguno. “Hay que tener profesionales que formulen mejor los expedientes para cortar de una vez estos malos proyectos”, agrega.

Un caso de presunta corrupción estaría pasando en la construcción de un puente en Urasqui, en Camaná, sobre el río Ocoña, obra que demanda una inversión de 17 millones 113 mil soles y curiosamente el alcalde del lugar, Miguel Lava Franco, entregó a la contratista S/8 millones y el avance de la obra es de apenas 2.2%. Salta la pregunta: ¿por qué le pagaron más de la mitad del presupuesto y el avance es nulo? Es un proyecto esperado por la población, pero algo raro está pasando y sería bueno que la Contraloría y la Oficina de Control Interno (OCI) del Gobierno Regional de Arequipa indaguen sobre lo que pasa aquí. Basta de tanto negociado.

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