El Gobierno de Keiko Fujimori anunció un subsidio focalizado y temporal, de entre 15% y 20%, para los transportistas de carga, pasajeros, mototaxistas y de transporte fluvial para ayudarlos a paliar el aumento de precios, que ya superó el 100%.
La decisión se tomó en medio de un paro en Pucallpa, precisamente por el alza de precios de diésel. Esto significa que el gobierno escucha y eso es bueno, pero un subsidio representa gasto que será asumido por el erario, es decir por todos los ciudadanos.
Generar más gasto cuando la meta del Gobierno, según el Ministerio de Economía, es reducir el déficit fiscal significa en la práctica que cada sol que va al subsidio es un sol que no va a infraestructura, prevención de desastres u otros. No lo olvidemos.
Otro hecho que la protesta volvió a poner en agenda es que la Amazonía recibe combustible con niveles de azufre por encima de los límites permitidos. La Refinería Iquitos de Petroperú produce diésel con más de 800 partes por millón de azufre, cuando la norma permite un máximo de 50. La Amazonía recibe el combustible más contaminante del país, producido por una empresa del Estado. ¿Por qué lo que está prohibido en Lima se permite en Loreto o Pucallpa? Subsidiar el combustible es necesario hoy, pero mientras la Amazonía siga recibiendo diésel sucio a precios altos, el problema de fondo seguirá sin resolverse.