Las EG 2026 han resultado bastante complejas y atípicas. Hoy tenemos a dos candidatos antagónicos, no solo en su visión ideológica, sino también programática, sobre cuál será el rumbo del Poder Ejecutivo. No obstante, al sumar la votación de ambos, advertimos que no representan ni el 25 % de los votos emitidos en la primera vuelta.
Se repite el patrón de las EG 2021, un conjunto de candidaturas presidenciales con muy poco margen de diferencia entre sus votaciones, sin superar individualmente el 20 % de la votación presidencial; algo notoriamente distante de lo ocurrido en las 4 elecciones generales anteriores al 2021. A ello se suma un cuestionamiento al accionar de la autoridad electoral no visto desde las EG 2000.Sin perjuicio de lo señalado, ya empezó la suma de apoyos para la segunda vuelta presidencial. Primero la Gente respaldará a Juntos por el Perú y Libertad Popular a Fuerza Popular. En ese contexto, el Partido del Buen Gobierno, posible bisagra en el próximo Parlamento, optó por un mensaje distinto al de dejar a sus electores en libertad. Al invocar el voto viciado, expresa un cálculo político evidente, pero poco favorable al fortalecimiento de la democracia.
Hay que construir confianza en un proceso plagado de desconfianza. Nos toca, como sociedad civil, actuar e incentivar a que el Perú decida conscientemente por quién votar en esta segunda vuelta, dejando de lado el ausentismo, la anomia política y el cálculo partidario insensato que invoca al voto viciado. En ese propósito, corresponde prestar atención al debate de técnicos que se realiza hoy e ir gestando ese “voto libre” ese voto con convicción, que debemos emitir el 7 de junio próximo.
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