En cinco días el país vuelve a jugar con su futuro. Hace cinco años, se eligió la peor opción, con un odio fermentado corriendo por las venas, y el aprendizaje debe servir para este 2026, en el que debe primar lo que se ha llamado un voto responsable. Esgrimo lo que a mi entender ese voto significa:
-Vota para que al día siguiente de conocer el ganador, el dólar no se dispare y eleve con ello el precio de los alimentos y genere inflación. En otras palabras, vota por tu bolsillo.
-Vota para que no gane aquel que no ha tenido escrúpulos para sumar a sus filas a un gánster de la política, que asesinó a policías que ya estaban rendidos.
-Vota para que en pocos años no tengas que huir de tu país porque el tuyo se ha vuelto invivible, con escasez e inflación. Esta terrible experiencia te la puede contar cualquiera de los 1.5 millones de venezolanos que viven en el país.
-Vota para que haya confianza y predictibilidad en la economía y, con ello, los capitales, que son los que generan empleo, no salgan volando del país ante el miedo de una opción radical.
-Si estás en una AFP, vota para que ese dinero, en la cantidad que sea, constituya un capital que tarde o temprano vas a utilizar y no corra el riesgo de ser confiscado.
-Vota para que Julio Velarde siga en el BCR y el precio del pollo, del pan y la leche, y de cualquier tipo de insumo o alimento, no se altere drásticamente como ha sucedido en los últimos 20 años.
-Vota por quien no ha visitado a Nicolás Maduro y Evo Morales, ni ha avalado sus políticas y los ha considerado sus modelos pese a que han sumido en la miseria absoluta a Venezuela y Bolivia
-Hay muchos ejemplos más, pero el espacio me obliga a colocar el último: Vota porque tus hijos, tus padres o hermanos vivan en un país con libertad, que es la enemiga del comunismo.