Opinión

Una burla al Perú

COLUMNA: IVÁN SLOCOVICH

21 de Marzo del 2019 - 07:30 IVÁN SLOCOVICH PARDO

Es una vergüenza y una afrenta al país y a las víctimas del terrorismo que la Comisión de Ética del Congreso haya recomendado una sanción de apenas 60 días de suspensión para la congresista María Elena Foronda (Frente Amplio), quien pasará a la historia de la política peruana por haber contratado en su despacho a una sentenciada a 18 años de cárcel por el delito de terrorismo luego de comprobarse que fue la administradora de las infames “cárceles del pueblo”.

La congresista Foronda no tuvo mejor idea que poner a trabajar en su despacho y a ganar un sueldo pagado por todos los peruanos, incluyendo a las víctimas de su accionar como miembro del MRTA, a Nancy Madrid Bonilla, responsable de las mazmorras donde su banda criminal encerraba a las víctimas de sus secuestros, como lo fueron los empresarios Raúl Hiraoka, Héctor Jerí, Héctor Delgado Parker o David Ballón Vera, quien finalmente fue asesinado por estos salvajes.

Sin duda la congresista Foronda la ha sacado muy barata y debería estar muy agradecida con sus colegas. Y habría que preguntar a las víctimas de Madrid Bonilla y a los deudos qué sienten al saber que dar empleo en el Estado a esta sentenciada por terrorismo se sanciona apenas con 60 días de suspensión, todo gracias a esa Comisión de Ética de un Congreso que no sabe honrar a quienes han padecido por el accionar de bandas de asesinos.

Un terrorista que cumple su respectiva condena por sus crímenes tiene todo el derecho del mundo a trabajar y a reinsertarse en la sociedad si es que ha dejado las ideas que lo llevaron a la cárcel, pero jamás debería hacerlo en el mismo Estado que quiso volar en mil pedazos con sus “coches bomba”. Si no, que no nos sorprenda ver en unos años más a los miembros del brutal Grupo Colina ganando un sueldo en el Congreso o en un ministerio.

La débil sanción que se ha pedido para la izquierdista Foronda es una clara muestra de que nos falta mucho como país. Hemos tenido 30 mil muertos y heridas que difícilmente podrán ser cerradas, pero somos incapaces de sancionar debidamente, al menos a nivel ético, a quien comete bajezas como la realizada por esta legisladora que, como siempre, ha recibido el respaldo de quienes siguen viendo a criminales como “románticos revolucionarios”.

tags