Opinión

Una carretera tomada en las bambas

COLUMNA: EDITORIAL

19 de Marzo del 2019 - 07:30 Editorial

Tomar una carretera e impedir el libre tránsito es un delito que en teoría se paga con cárcel efectiva. Sin embargo, desde hace 43 días un grupo de comuneros de Fuerabamba (Apurímac) viene impidiendo el paso por una vía nacional de los vehículos que transportan concentrado desde la minera MMG Las Bambas, debido a un conflicto no resuelto entre ambas partes.

Los impasses existen y deben ser materia de un diálogo con la mediación del Estado, a fin de encontrar una solución. No obstante, lo que no se puede permitir es que un grupo de gente tome una carretera para, en este caso, impedir la circulación de los vehículos de una empresa minera que cuenta con todos los permisos para operar en la zona. Acá está imperando el desgobierno, y eso no se puede permitir.

El fin de semana debió llevarse a cabo una reunión entre representantes de la comunidad, pero no se realizó, por lo que se mantiene el bloqueo para las unidades de la empresa minera, que cada día deja de transportar 6 millones de dólares en concentrado de cobre hacia el puerto de Matarani. ¿Quién responde por esto? ¿Dónde está la autoridad del Estado?

Acá no se trata de ser pro o antiminero. Se trata de poner de manifiesto que en Apurímac se está violando flagrantemente la legalidad y que la autoridad parece estar mirando a otro lado quizá para que no la acusen de “criminalizar la protesta”, cuando lo que tiene que hacer es aplicar la ley, despejar esa vía y buscar el acercamiento de las partes para llegar a un acuerdo.

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