Opinión

UNA MANITO PARA ARGENTINA

Columna: MIGUEL ÁNGEL RODRÍGUEZ MACKAY

03 de Noviembre del 2017 - 07:00 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

A propósito del viaje del presidente PPK a la Argentina, expondré algunas cuestiones acerca de la relación bilateral. Aun cuando el Perú no limita con Argentina, ambos países mantienen una relación en la dimensión histórica. Para el Perú, resulta fundamental la figura de Don José de San Martín, que cruzó los Andes, venció en los territorios chilenos de Maipú y Chacabuco -aunque perdió en Cancha Rayada-, y luego emprendió el largo viaje hacia el Perú para darnos la independencia en 1821 -de lo contrario, nada lo garantizaba-. Eso hizo; por ello, una montaña de instituciones, plazas, parques, calles, etc., llevan el nombre del afamado argentino, para quien los peruanos solo tenemos gestos de gratitud. No obstante, el episodio de la guerra de las Malvinas evoca instantáneamente para Argentina la actuación del Perú, que tomó partido con su causa. El gesto peruano -decidido por el entonces presidente Fernando Belaunde Terry- reveló la fraternidad y la solidaridad del Perú con un país de la región que había sido mermado en sus legítimas aspiraciones históricas por el Reino Unido y sus pretensiones ultramarinas. Nos dolió -y mucho- al revelarse que Argentina vendía armas a Ecuador durante el conflicto del Alto Cenepa y esa circunstancia congeló la fluida relación que los dos países mantenían incólume. En su momento, Cristina Fernández, presidenta de Argentina, entendiendo la dimensión del oprobio, vino al Perú y expresó las disculpas públicas de su país. Estaba pendiente y era lo esperado. Más allá de que los eliminamos de un Mundial como México 70 y ellos a nosotros de México 86, los dos países se han esforzado para conservar una fructífera relación, amén de los afectos por adición que producirá la grata próxima venida al Perú del papa Francisco. Esta vez el Perú será el mejor puente para una Argentina recientemente oxigenada por Mauricio Macri, que está fijada en la Alianza del Pacífico. Bien por Argentina, que lo merece.

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