Opinión

Una más

No debe ser fácil ser mujer en una sociedad que les exige ser exitosas como profesionales, madres y esposas

03 de Junio del 2018 - 08:21 Pedro José de Zavala

La muerte de Eyvi Ágreda, después de 38 días de agonía, nos llena de pena y también de indignación. Necesitamos que nuestras autoridades ejecutivas y legislativas impulsen las acciones que ataquen de manera directa este terrible flagelo de nuestra sociedad.

Las estadísticas del INEI nos hablan de una disminución de las mujeres agredidas (por lo menos por una vez por el esposo/pareja), pasando del 38.2% en el 2009 a un 31.7% en el 2016. Sin embargo, esta mejora es muy pequeña y nos demuestra que las acciones implementadas hasta el momento vienen dando muy pocos resultados.

Nuestras autoridades deben revisar lo hecho hasta el momento y reforzar aquellas acciones que nos lleven a desterrar estas conductas en el menor tiempo posible. El endurecimiento de las sanciones y el aumento de las entidades del Estado especializadas en atender estos problemas son importantes, pero debemos estar claros en que estas solo vienen atendiendo el síntoma y no el problema de fondo.

El empoderamiento de la mujer, que tiene su principal motor en la independencia económica, genera estas acciones violentas de parte de una sociedad machista que quiere mantener una sumisión que nunca fue aceptable. Las mujeres contribuyen, muchas veces más que los hombres, pues además de ser las administradoras del hogar (90% de los casos), aportan ingresos fundamentales para el sostenimiento y desarrollo de la familia. No debe ser fácil ser mujer en una sociedad que les exige ser exitosas como profesionales, como madres, como esposas, y que estos mismos logros terminen desatando violencia contra ellas.

Es posible que el problema lo podamos solucionar en la medida en que reconozcamos el aporte fundamental de la mujer en nuestra sociedad y eduquemos a nuestros niños a respetarlo y valorarlo. Es posible que esto requiera de cambios importantes en nuestro sistema educativo. Empero, no dejemos toda la responsabilidad al Estado. Cambiar una sociedad es tarea de la sociedad misma, por ello todo lo que podamos hacer desde la posición en la que nos encontremos será positivo.

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