Opinión

Una nueva identidad de la Blanquirroja

Mañana es la gran final y necesitamos estar todos juntos empujando con el corazón

06 de Julio del 2019 - 07:39 Jorge Esteves

“Nosotros trabajando, Río danzando”, me dice el paulista que nos conduce a la Rodoviaria Tiete, donde tomaré el bus Cometa con destino a Río de Janeiro para ver la final de la Copa América en el Maracaná, un escenario donde además de presenciar un partido, se vive. “Ojalá que podamos danzar el domingo”, pienso. Estoy con mis amigos periodistas Carlos Salinas y Fernando Jiménez. Este tuvo una repercusión mundial luego de intervenir en la conferencia de prensa de Ricardo Gareca luego de la dolorosa derrota de la selección peruana ante la brasileña en la primera fase. En un largo monólogo cuestionó al técnico desde su conocimiento y experiencia, pero también desde la provocación. La respuesta del técnico de la Blanquirroja se hizo viral. Por supuesto, se generó una alta temperatura en las redes, donde, en algunos casos, la gritería se impuso a la razón.

Hoy, luego de la victoria ante Chile, “Mencho” Jiménez recibió llamadas del diario Marca y Olé de Argentina, ha dado entrevistas a medios digitales de todo el mundo. “No me preocupan las redes, me preocupan los periodistas que quieren dar lecciones. ¿O sea que en las conferencias no puedo hacer preguntas? Entonces que mejor no haya conferencias”, me dice. Yo le digo que la relación prensa-selección siempre ha estado cargada de tensión. Creo que está bien que se discuta y polemice, pero últimamente se hace de cada situación un show. El circo ya no se hace en un coliseo o una carpa, sino en el gran escenario de las redes sociales.

Mañana es la gran final y necesitamos estar todos juntos empujando con el corazón. El exentrenador de la selección argentina Alejandro Sabella decía que “todo lo tenemos que hacer con el otro, no sobre el otro; solos no podemos hacer nada. Solo un equipo de fútbol no triunfa, ni una institución ni un país lo pueden hacer”.

Pocas cosas conmueven y atrapan más que una historia en la que el débil vence al más fuerte. Esa puede ser la historia de la selección peruana. Confiemos en un líder que sabe mucho, pero también cumple objetivos. Una clasificación al mundial luego de 36 años y una final de la Copa América después de 44 no es cuestión de poderes divinos, sino de capacidad, planes y métodos. Confiemos en unos jugadores que han construido, en base a buen fútbol, una nueva identidad de la Blanquirroja, que nos hace sentir orgullosos.

tags