Opinión

UNASUR: EL CASTILLO DE NAIPES QUE SE DERRUMBA

COLUMNA: MIGUEL ÁNGEL RODRÍGUEZ MACKAY

13 de Agosto del 2018 - 07:00 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

La Unión Sudamericana de Naciones (Unasur), creada en el 2008, acaba de sufrir el mayor impacto de su pretendida integración que nunca tuvo. Los gobiernos de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Perú y Paraguay, 6 de los 12 Estados miembros que la integran, acaban de decidir su salida de la Unión. Si todos los Estados de la región buscan la integración, ¿por qué razón la mitad de sus miembros han decidido soberanamente alejarse de la organización? Se ha debido a que el régimen de Venezuela, que siempre vio a su creación como un espacio regional para sus propósitos unilaterales. Es decir, exclusivamente para sus pretensiones hasta volviéndola en una perfecta plataforma ideologizada a su medida. Pegado a ello, está la politización de la Unasur que le hizo mucho daño, siendo letal para la integración. Los países de la Unasur pronto se dieron cuenta de que Venezuela hizo lo que quería y a su antojo con la Unasur. Los Estados miembros se percataron sin mayor esfuerzo que Caracas quería que la Unasur actuara a su medida y sirviera de puente para sus objetivos internacionales en el subcontinente. Los países sudamericanos pronto advirtieron la cruenta realidad y en adelante todo era cuestión de tiempo. El flamante y joven presidente de Colombia, Iván Duque, sin pérdida de tiempo, anunció en días pasados que Colombia se retiraba de la Unasur. Ha sido sintomático, pues lo han seguido en esa decisión los referidos países del bloque. Maduro ve en esta diáspora de sus vecinos de la región un gran golpe a sus aspiraciones. Ningún Estado aceptará las manipulaciones chavistas que últimamente querían mostrarse como intromisiones, aprovechando la adicción de los gobiernos que tenían la presidencia pro témpore, como sucede actualmente con Bolivia, cuyo gobierno es completamente adicto al régimen venezolano. Golpe muy certero, entonces, que ha herido al propio Maduro que creyó títeres a los países de la región. Aquella pregonada idea de la Unasur como un “…espacio de integración en lo cultural, económico, social y político, respetando la realidad de cada nación…” se convirtió en una completa mentira, cayéndose como un castillo de naipes.

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