Opinión

UNIÓN EUROPEA: 26 AÑOS DEL TRATADO DE MAASTRICHT

COLUMNA: MIGUEL ÁNGEL RODRÍGUEZ MACKAY

07 de Febrero del 2018 - 07:00 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

Hoy se cumplen 26 años de la dación del Tratado de Maastricht (en Países Bajos), que significó el momento más estelar de la unidad de los Estados europeos luego de un proceso ascendente de varias décadas. En efecto, Maastricht fue la etapa más evolucionada e innovadora para el Viejo Continente, cuyos miembros -luego de la Segunda Guerra Mundial- comenzaron crear los vasos comunicantes para su pervivencia en un mundo donde los espacios geopolítico-económicos relevantes estuvieron definidos por los dos bloques que se habían superpuesto casi de modo inexorable: el capitalista, con Estados Unidos, y el comunista, con la ex Unión Soviética. En ese escenario, Europa tenía que construir sus propios espacios para no quedar relegada. Los europeos sabían que su destino dependía de formar un bloque -como así se hizo-, pues su gravitación en el sistema internacional amenazaba con hacer crisis si no unían sus aspiraciones político-económicas. En los años noventa, se convirtieron en el mayor modelo de integración nunca antes visto. Esa vinculación fue esencialmente económica y su funcionalidad -liberalización de fronteras y moneda común- aparecía admirable; de tal manera que incluso se levantaron voces que comenzaron a cuestionar las soberanías nacionales de sus Estados miembros, buscando erradamente minimizarlas. La crisis económica europea, las oleadas migratorias desde el Medio Oriente por los conflictos, los afanes separatistas y la amenaza yihadista han traído al momento actual la emergencia de ciertos nacionalismos que buscan superponerse en la agenda europea para ganar espacios. Lo cierto es que Europa sigue siendo modelo por la madurez de sus Estados miembros, más allá de sus crisis coyunturales y sin renunciar a sus cualidades soberanas que le han dado vida y razón de ser a sus históricas características unilaterales.

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