Opinión

Unos consejos

COLUMNA: IVÁN SLOCOVICH

02 de Enero del 2018 - 07:30 IVÁN SLOCOVICH PARDO

Con la llegada del 2018, la izquierda peruana, esa que anda dividida a más no poder, debería comenzar a replantearse muchas cosas si es que en el mediano y largo plazo sueña con convertirse en una opción seria de gobierno, que hoy no es ni por asomo, pues si sigue mostrando el escandaloso doble rasero que la ha caracterizado en los últimos años, difícilmente llegará a alguna parte que no sea el olvido y la desaparición.

Un primer paso debería ser dejar de creerse la “reserva moral” del Perú, pues sus figuras estrellas, como Verónika Mendoza y Susana Villarán, tienen mucho que aclarar en el Ministerio Público antes de hablar de “decencia” y “honestidad”. La excandidata presidencial debe esclarecer el tema de las agendas de Nadine Heredia, y la segunda aclarar los “aportes” de Odebrecht a su campaña para evitar su revocatoria en 2013. ¿Con ese pasivo critican a otros?

Luego, es obvio que la izquierda debería dejar de lado su prédica por la “democracia”, pues si sigue sacando cara por el brutal régimen de Nicolás Maduro, y teniendo a los hermanos Fidel y Raúl Castro como sus máximos ídolos, ¿con qué cara habla de la “dictadura fujimorista”? Eso de ver a los izquierdistas marchar por las calles de Lima contra los delitos, el abuso y la prepotencia de los años 90, cuando son tremendos escuderos del venezolano y los cubanos mencionados, es para la risa.

También deberían olvidarse de su tan mentada -y rentable- “defensa de los derechos humanos”, cuando andan en coqueteos con bandas terroristas locales, especialmente el MRTA. ¿O ya no se acuerdan de la lista de candidatos al Congreso del Frente Amplio en 2016? ¿Tampoco recuerdan cuando un legislador de izquierda consideró a estos criminales “presos políticos”? ¿A quién creen que engañan?

Un cambio de discurso no les vendría nada mal a los camaradas. Es obvio que jamás desearía que la izquierda llegue al poder. Quiero demasiado a mi país como para buscar eso. Pero en toda democracia es importante tener ese tipo de opciones a fin de enriquecer el debate político. Lamentablemente, hoy solo se ve en ese lado muy poca seriedad y demasiada doble moral a través de discursos que difícilmente podrían seguir engañando a muchos.

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