Opinión

Unos son capturados, otros son liberados

Editorial

11 de Noviembre del 2017 - 07:04 Editorial

El ministro del Interior, Carlos Basombrío, se muestra satisfecho cuando el personal de la Policía Nacional del Perú (PNP) da un golpe a la delincuencia con la captura de organizaciones criminales, tal como sucedió con la última denominada “Los chacales del desierto” y donde se intervino a 35 personas en Nuevo Chimbote (Áncash), quienes están implicadas en acusaciones de extorsión, tráfico de terrenos, asesinatos y otros delitos.

Sin duda, estas noticias son bien recibidas entre la población, que -según encuestas- demanda mayor acción en contra de la inseguridad que se apoderó de las diferentes ciudades del país, donde la delincuencia opera de manera impune y sin que los protagonistas de estas acciones sean castigados en forma ejemplar.

En los últimos 12 meses, este tipo de intervenciones del Ministerio del Interior permitió desarticular 69 organizaciones criminales que operaban en diferentes regiones, en su mayoría vinculadas con funcionarios corruptos que se dedicaban al tráfico de terrenos; mediante esta actividad, han lucrado diversas mafias que con violencia imponen en el miedo en sus jurisdicciones.

El trabajo realizado es importante, pero en muchos casos la población se muestra extrañada y sorprendida -como el propio Basombrío- cuando estos delincuentes con base en artimañas logran que las autoridades de la administración de justicia no logren enviarlos tras las rejas para que paguen por sus delitos.

La inseguridad afecta seriamente a nuestra sociedad; solo hay que seguir luchando y no bajar la guardia.

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