Opinión

VENEZOLANOS: DE LA REUNIÓN TÉCNICA EN QUITO A OTRA POLÍTICA EN LA OEA

COLUMNA: MIGUEL ÁNGEL RODRÍGUEZ MACKAY

04 de Septiembre del 2018 - 07:00 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

Ayer y hoy, convocados por el Gobierno del Ecuador, se vienen reuniendo en Quito representantes del sector Migraciones de once países de la región para abordar la denominada movilidad humana de los hermanos de Venezuela. Es eminentemente técnica, y eso está muy bien porque los delegados son expertos en sus países y vienen abordando los diferentes ámbitos de esta migración. Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), entre el 2017 y el 2018 se cuentan 2.5 millones de venezolanos que han salido de su país, siendo América del Sur la región en la que se concentra el 90%, y Colombia (cerca de un millón) y el Perú (casi 425 mil) son los países que han soportado el mayor flujo migratorio. Más allá de las importantes conclusiones que emanarán del encuentro que hoy culmina, a la luz de los diversos episodios registrados y protocolizados durante el proceso migratorio, que seguramente debe haber mostrado diversas vulnerabilidades, en realidad la posta del problema deberá pasar a un nivel político y más de fondo en el marco de la OEA, en cuyo seno es inminente una reunión del Consejo Permanente de la organización panamericana. En esta estratégica plataforma diplomática de los Estados de la OEA, deberá a su vez emanar las que sean objeto de decisiones macropolíticas del continente en la oportunidad de una reunión de cancilleres de las Américas. Es lo urgente. No se puede perder más tiempo para abordar el fenómeno de la diáspora venezolana solamente como un asunto unilateral. Ir hasta el fondo mismo de esta compleja realidad es volver la mirada y sin evasiones al tema principal que ha originado la migración, es decir, la nefasta dictadura que vive Caracas, a cuyo régimen sencillamente no le interesa nadie ni nada. Cuanto antes debería declararse la emergencia migratoria regional con el único objetivo de atender mejor a los propios venezolanos que se encuentran en nuestros países, y con ello decidirse, adicionalmente, un sistema de cuotas para recibirlos. No hay equidad en el abordaje del problema colectivo cuando solamente Colombia y Perú juntos han asumido la mayor carga receptiva de los migrantes llaneros. 

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