Opinión

VENEZOLANOS: PASAPORTE Y VISA POR SEGURIDAD

El acertado argumento del Gobierno es seguir ordenando el flujo migratorio y establecer las medidas de seguridad que todo Estado lleva adelante soberanamente

15 de Junio del 2019 - 07:55 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

A partir de las 00 horas de hoy ha entrado en vigencia la medida dictada por el Estado peruano de exigir el pasaporte y la visa humanitaria a los venezolanos que deseen ingresar al territorio nacional. El acertado argumento del Gobierno es seguir ordenando el flujo migratorio y establecer las medidas de seguridad que todo Estado lleva adelante soberanamente. Es muy probable que la decisión no sea del agrado de las ONG que dizque velan por los derechos humanos de los migrantes, y que también así lo sea por los propios hermanos llaneros. En el caso de estos últimos, que son los directamente impactados por la medida, comprendámoslos porque vienen pasando mil peripecias desde que dejaron sus tierras en busca de mejores oportunidades de vida, pues en su país no las hay. En rigor, y si somos justicieros, al Perú, que ha recibido a más de 800,000 venezolanos en los últimos 2 años, jamás lo podrían señalar de país xenofóbico. Desde que se inició la diáspora de venezolanos por toda América Latina y por nuestra subregión, la mayor carga de recibo la están llevando Colombia y Perú. Nosotros nunca hemos tenido una política exterior de cierra puertas ni de construcción de muros fronterizos y mucho menos hemos negociado mejoras comerciales a cambio de medidas para frenar las migraciones. No. Nuestra sensibilidad nacional está a toda prueba, pero hemos tenido que poner coto a la política exterior de PPK, que fue errada porque jamás estuvimos preparados para recibir tamaña cantidad de extranjeros. No podemos permitir el ingreso al país a prontuariados, malhechores y, en general, gentes de mal vivir que se han estado valiendo de prácticas ilícitas al presentar documentos falsos en los puestos de control fronterizo, que por definición son los espacios más vulnerables de un Estado. Es verdad que se trata de una minoría de venezolanos con este último perfil -por esa razón fueron expulsados 140 hace pocos días-, pero corresponde al Ejecutivo decidir qué es lo que más conviene para la tranquilidad de los peruanos. Eso sí, deberían atenderse, y de manera excepcional a estas exigencias, los casos de migrantes extraordinariamente vulnerables, como son los niños y las embarazadas. Sigamos firmes. 

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