Opinión

Vivimos como salvajes

Sin embargo, el sentir ciudadano será el mismo: cuestionamiento a la gestión municipal, pero cero autocrítica.

17 de Enero del 2018 - 08:55 Renato Sandoval

Cuando Héctor Lavoe decía que la calle es una selva de cemento, se equivocó. Es de basura. ¿Alguna vez se han preguntado por qué? Algunos responderán que se trata de una mala gestión municipal, mientras otros indicarán que son los mismos pobladores quienes ensucian la casa. Son ambos.

Veamos. He recorrido el norte del país y la situación no cambia. En algunas ciudades habrá más bolsas y papeles en las calles, así como restos de comida, mientras en otras el mapa de contaminación será más tenue. Sin embargo, el sentir ciudadano será el mismo: cuestionamiento a la gestión municipal, pero cero autocrítica. Volvemos a lo mismo.

Hay un círculo vicioso que es la irresponsabilidad de generar basura, donde dos -hasta tres- agentes tienen responsabilidades directas. Por un lado, están los ciudadanos que arrojan basura sin discreción y no pagan impuestos; por el otro, los alcaldes tienen una pésima gestión ambiental y peor control del comercio ambulatorio. Pero, no vemos el problema integral.

Si hubiera más control del comercio ambulatorio se llenarían las arcas municipales y se reduciría hasta en un 50% la cantidad de desechos en las calles. Es verano y las veredas te ofrecen desde la fruta en bolsa, los chifles, las hamburguesas y todo lo que se pueda comer al paso. ¿Alguien controla esto? No.

La gente, cuando ve la intervención edil contra quienes invaden la vía pública, reclama airadamente y acusa de abusivos a los policías municipales. Estoy en desacuerdo con recurrir a la violencia para retirar a los informales, pero si los pobladores quieren que esto no pase, entonces dejen de comprar y ensuciar. Y a los vendedores, sean más higiénicos y no contaminen.

¿Se dan cuenta cómo se descontrola la limpieza pública? Las municipalidades no deben ser solo entes de control. Su tarea es evitar que las calles se atiborren de ambulantes, pero también, formalizar a los emprendedores. La solución: charlas y organización, además de un lugar para vender.

A los ciudadanos, ensuciar menos y pagar los arbitrios. A los ilegales, orden y formalización, que a futuro sus aportes servirán a todos. Solo de esta manera avanzaremos y dejaremos de ver las ciudades con un paisaje de salvajes. 

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