Este 12 elegiremos nuevos gobernantes. Es momento de decisiones y seremos claros. O transformamos realmente la desigualdad en el país, el atropello diario de nuestros derechos, la inseguridad y la corrupción, o seguimos con el pacto corrupto que nos ha gobernado y quienes pretenden pasar por transformadores pero se adaptarán rápidamente a las reglas de juego de los dueños del país, ya nos sucedió: Humala, Toledo e incluso Fujimori 1990.
Con el Perú en grave crisis económica y política por razones internas e internacionales, tendremos elecciones muy dispersas. Hay 35 candidaturas, pero los medios nacionales dan opción a cinco o seis porque buscan una postulación de derecha con menor antivoto, y dispersar la votación de izquierda.
Necesitamos reconstruir nuestra economía y sociedad. Exportar materia prima enriquece a pocos, no genera empleo digno y acentúa la desigualdad, hace al Estado incapaz de cubrir necesidades básicas porque recorta sus escasos ingresos tributarios. Con las fuerzas en el Congreso sucede lo que Lord Acton señaló hace 2 siglos: “el poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente”.
La política, practicada colectiva y democráticamente, es un servicio público e impulsa la institucionalidad con equilibrio de poderes. Este equilibrio está roto, gobierna la mafia congresal favoreciendo intereses particulares.
Nuestra propuesta política impulsa activamente qué cambiar, cómo hacerlo y cómo financiarlo, porque tenemos que indignarnos frente al 30% de pobreza, la injusticia social, al 20% de jóvenes que ni estudian ni trabajan, la inseguridad y la corrupción. Necesitamos la participación de la población para lograr transformaciones profundas y duraderas.