Opinión

¿Y después qué?

COLUMNA: EDITORIAL

06 de Junio del 2019 - 07:30 Editorial

El Congreso aprobó la cuestión de confianza planteada por el Gobierno y ahora su prioridad debe ser debatir los proyectos de reformas políticas. El compromiso es que se comience con los puntos que tienen más consenso. En buena hora. No puede haber más polarizaciones.

Ahora se impone una coordinación más fluida entre el Ejecutivo y el Legislativo, y esperemos que el trabajo se encamine a favor del desarrollo del país. Atender las necesidades populares debe ser la tarea más importante de la clase política. Jamás se podrán satisfacer las demandas de la gente mientras se privilegien los intereses personales o de grupos partidarios.

Es evidente que los errores de un Congreso poco unitario generaron el actual panorama. Ahora tiene la ventaja de trabajar sin presiones y una gran oportunidad de reivindicarse. Tras casi tres años de un reflujo politiquero plagado de peleas irreconciliables y escándalos, llega el gran reto de aprobar las reformas. Nadie quiere que la aprobación sea “a ojos cerrados”, ya que esta debe ser producto de un debate alturado y de una voluntad de integración. En las anteriores condiciones difícilmente se podía perfilar una idea común. Aguardamos que ahora todo sea diferente.

De otro lado, con la solución de este impasse, el presidente Martín Vizcarra debe estar más enfocado en resolver los problemas del día a día del país antes que en involucrarse en pugnas infructuosas y sin sentido. La democracia continúa con signos de vida tras la sesión maratónica en el Congreso, y eso es un buen síntoma.

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