Mucho revuelo se ha armado por el ingreso a la Presidencia de Essalud de la exministra de Salud, Rosa Gutiérrez, quien ha entrado a reemplazar a un personaje acusado de pagar irregularmente a un proveedor dudoso, luego de saberse que hace muy poco la entidad había comprado una buena camioneta para el máximo responsable de esta institución en la que ningún gobierno logra poner orden, mientras su razón de ser, el asegurado, vive una pesadilla hasta para conseguir una cita médica en el momento oportuno.
Es verdad que en Essalud hay buenos médicos que hacen trasplantes y otras proezas que salvan muchas vidas. De esto se encarga de difundir de manera oportuna el área de comunicaciones de la institución, Sin embargo, más allá de las loables excepciones, lo cierto es que miles de personas sufren por la precaria atención que se brinda a los pacientes que necesitan una cita o una operación, o llegan a los servicios de emergencia. Es una realidad innegable.
Es evidente que la doctora Gutiérrez jamás ha debido ser nombrada titular de Essalud por tener el pésimo antecedente de su deficiente manejo de la muy advertida epidemia de dengue desde el Ministerio de Salud. Sin embargo, si ponen a otra persona con cosas buenas que mostrar, ¿habrá una mejora en la atención al asegurado que parece ser la última rueda del coche de las sucesivas gestiones? Lo dudo. No hay voluntad política de mejorar una institución que parece inmanejable y a la vez un codiciado botín.
Mucho se habla de la precariedad de la salud pública en el país, lo que quedó largamente demostrado durante la pandemia de COVID-19. En todo esto, Essalud es parte del problema a pesar de los millonarios recursos que maneja provenientes de la planilla de miles de trabajadores formales, muchos de los cuales ni siquiera acuden a los centros asistenciales de la institución porque tienen la posibilidad de pagar un seguro privado que libera la carga del Estado.
Essalud cambiará cuando llegue algún gobierno que anteponga al sufrido asegurado antes que cualquier otro asunto en teoría secundario. Mientras por razones oscuras se siga poniendo en la cabeza a gente cuestionada que luego se va sin pena ni gloria, o con investigaciones en el Ministerio Público, nada va a cambiar y se seguirán embalsando las citas y las cirugías, sin mencionar a los peruanos que irán perdiendo la vida esperando la atención médica por la que pagan.