Opinión

​¿Y qué fue de la descentralización?

En ese tiempo parece que hemos olvidado algunas cosas, como por ejemplo, que es inviable un país donde la relación entre la primera ciudad y la segunda es de 10 a 1

24 de Febrero del 2018 - 07:24 Eugenio D'Medina Lora

En medio de la barahúnda de la política del día a día, hemos dejado, ya al parecer definitivamente en el olvido, la tan otrora pregonada descentralización. Tanto es así, que ni personajes que hoy están en el primer plano de la política y que han sido gobernadores regionales en su momento, ni siquiera resuellan sobre el asunto. Por no mencionar el tan anunciado “Ministerio de las regiones” -que por cierto, era mala idea- con el que el actual Presidente quiso enamorar el voto del interior. Y, así como así, han pasado ya más de 15 años desde que se lanzó el actual proceso de descentralización a mediados de 2002. Y no solo con una ley orgánica que hasta ahora está vigente, sino con la introducción de todo un capítulo constitucional -lo que, de paso, fue la modificación más radical de la Constitución de 1993. En ese tiempo parece que hemos olvidado algunas cosas, como por ejemplo, que es inviable un país donde la relación entre la primera ciudad y la segunda es de 10 a 1. Esto constituye un nivel de centralismo que bate todos los récords. Y que, por supuesto, tiene como primera víctima a la propia ciudad de Lima, cuya infraestructura de servicios públicos simplemente ya colapsó. Sí, señores, por eso les parece cada día más invivible esta ciudad, así que la descentralización también es asunto capitalino. También hemos olvidado que la idea de crear gobiernos regionales en espacios departamentales era una medida provisoria mientras se constituían las verdaderas regiones, para reducir a 7 u 8 jurisdicciones territoriales el país y hacerlo más gobernable. En vez de eso, ahora tenemos 24 “regiones” con 24 reyezuelos o aspirantes a serlo, que llegan a convertirse a veces en activistas antigobierno, generando un caos de gobernabilidad sin precedentes y que amenaza cada tanto con paralizar el país. Si nuestros políticos no encaran el tema, y avanzan sobre el proceso, este país será inviable incluso con crecimiento económico.

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