Opinión

¿Y Toledo?

COLUMNA: IVÁN SLOCOVICH

23 de Abril del 2018 - 07:30 IVÁN SLOCOVICH PARDO

El reciente cambio de gobierno, la cumbre que se celebró en Lima hace poco, la excarcelación de terroristas como Osmán Morote y Margot Liendo, y hasta la expectativa por ver a Perú jugando el Mundial de Rusia, no deben evitar que estemos atentos al lento proceso de extradición de Estados Unidos del expresidente Alejandro Toledo, quien debe estar muy tranquilo mientras menos se hable de su caso y de su esperada llegada al país para responder ante la justicia.

No olvidemos que estamos ante un escandaloso caso, en el cual tenemos a un expresidente acusado de recibir una coima de 20 millones de dólares por otorgar la ejecución de una obra a la empresa corruptora Odebrecht, lo cual llevó al Poder Judicial a emitir una orden de captura en su contra hace un año, pocos días después de que Toledo saliera del país sin impedimento alguno hacia una cómoda estadía en California.

La Corte Suprema de Justicia ya aprobó el pedido de extradición y ahora depende del Poder Ejecutivo solicitar a Estados Unidos el retorno de Toledo, mientras que en sus pocas apariciones públicas el procesado insiste, sin sangre en la cara, en alegar que es un “perseguido político” y víctima de una “venganza” por su lucha contra la continuidad del poder del fujimorismo a inicios de este siglo. El mismo argumento de siempre.

Recordemos que contra lo dicho por Toledo desde su condición de prófugo está la monumental evidencia del crecimiento inmobiliario suyo y de su familia con dinero que nunca ha podido ser justificado, con lo que se cierra el círculo que tiene de por medio a Josef Maiman, quien habría recibido en sus cuentas bancarias la coima que Odebrecht admite haber pagado a cambio de ejecutar parte de la carretera Interoceánica sur.

Es de esperarse que en breve tengamos novedades de los esfuerzos que viene haciendo el Estado peruano para traer detenido al expresidente, un personaje que se promocionó políticamente como el abanderado de la lucha contra la corrupción que nos dejó el fujimorismo, pero que terminó en calidad de prófugo una vez que fue acusado de recibir una inmensa coima. Nunca quiso venir a aclarar su situación, por lo que la extradición es de necesidad urgente.

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