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YA NI SE ESFUERZA POR ESCONDERLO, columna de Iván Slocovich Pardo

Director de Correo

Iván Slocovich

Actualizado el 02/06/2026, 08:16 a.m.

Si hay algo que dejó bien en claro el debate del domingo entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez, es que este último jamás pudo deslindar de su evidente nexo con el asesino de policías Antauro Humala. El candidato de la izquierda tuvo la oportunidad de explicarle a los millones que lo veían por televisión que este sujeto no sería parte de su gobierno, que solo era un “aliado” y que en algunas “propuestas” coincidían pero en otras no. Sin embargo, optó por un estruendoso silencio.

Imposible pensar que Sánchez no estaba preparado para tratar el tema Antauro y que por eso no supo qué decir cuando Fujimori le recordó que apenas en abril último, en un mitin, ofreció poner a este criminal como responsable de la lucha contra la inseguridad en las calles. El cabecilla del “Andahuaylazo” era uno de sus flancos más vulnerables, pero no hubo deslinde. Por eso, quedó en evidencia que el postulante de Juntos por el Perú no quiso o no pudo zafarse que un impresentable de marca mayor.

Quizá el mantener la boca cerrada se debió al temor a la reacción de su aliado, un tipo por lo general fuera de sí y que anda rodeado de sus “etnocaceristas” que varias veces hemos visto haciendo de “seguridad” en mítines de Juntos por el Perú. Sería bueno saber si sigue vigente la oferta de Sánchez para que Humala sea el próximo ministro de Defensa o del Interior, lo cual sería una afrenta para todos los peruanos, y en especial para los que llevan el uniforme.

Pero más allá de eso, pareció una tomadura de pelo que Sánchez hable durante el debate del domingo de fortalecer a la Policía Nacional como institución clave en la lucha contra la criminalidad que mata, roba y extorsiona, cuando el candidato de la izquierda viene apadrinado por un sujeto que fue condenado por el crimen de cuatro agentes en Andahuaylas, masacre que ambos, juntos, recordaron y celebraron el año pasado como si se tratara de una gran gesta por el bien del país.

Estoy convencido de que el intento de esconder a Humala debajo de la alfombra para tratar de atraer el voto “limeño” y “moderado” ha sido una estrategia tan absurda por falsa, que a estas alturas ni el propio Sánchez se preocupa en mantenerla ante los ojos de los ciudadanos que parecen no creerle, aparte del temor que pueda tener el candidato a la reacción de ese sujeto. El peruano, que va a decidir el futuro de su país, tiene que ir a votar con los ojos bien abiertos.

YA NI SE ESFUERZA POR ESCONDERLO, columna de Iván Slocovich Pardo

Director de Correo

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