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YUNGAY Y OTRAS TRAGEDIAS, columna de Iván Slocovich Pardo

Director de Correo

Iván Slocovich

Actualizado el 28/08/2026, 08:00 a.m.

Con espanto hemos visto las imágenes del descomunal alud que ha sepultado a miles de personas y grandes áreas urbanas en Nepal y Tíbet (territorio controlado por China), una situación que hemos padecido en el Perú en el pasado, específicamente el 31 de mayo de 1970, en el Callejón de Huaylas, donde siempre es posible que ocurra una nueva tragedia, tal como lo han advertido los especialistas del Instituto Nacional de Investigación de Glaciares y Ecosistemas de Montaña (Inaigem).

Sin embargo, el alud ocurrido el día antes señalado, que sepultó íntegramente con piedras y lodo a la ciudad de Yungay y provocó al menos 20 mil muertos tras un terremoto de magnitud 7,7 con epicentro en el mar de la región Áncash, no ha sido la única tragedia de ese tipo. Es la más conocida y recordada por el alto costo de vidas que tuvo, pero antes hubo otras. Una mirada al pasado nos debería hacer ver que al menos esa zona del país vive en constante peligro, incluso sin necesidad de un sismo.

Un kilómetro al sur de Yungay sucedió un deslizamiento similar, en el distrito de Ranrahirca. Ocurrió el 10 de enero de 1962 por el desprendimiento del glaciar 551 de la cara norte del Huascarán, que ocasionó un alud. Se estima que hubo mil 500 fallecidos. Y si retrocedemos en el tiempo, llegamos al 11 de diciembre del 1941, en que la caída de un trozo del nevado Palcarraju sobre la laguna de Palcacocha, generó un huaico que avanzó sobre la zona norte de Huaraz y sepultó a más de dos mil personas.

Han pasado 85 años desde esta tragedia que golpeó a la capital de la región, en el corazón de Callejón de Huaylas, y hoy la laguna de Palcacocha –a 4562 m.s.n.m. y cada vez con más agua producto de los deshielos–, sigue siendo una grave amenaza para las miles de personas que hoy habitan en la zona por donde descendió y descendería el aluvión. Inaigem, que depende del Ministerio del Ambiente, tiene un estudio muy detallado de estos peligros, incluso con mapas, tal como hemos informado más de una vez en Correo.

Lo visto en Asia en las últimas horas, donde sin duda habrá más muertos de los que se reportan preliminarmente, no es una realidad lejana a la nuestra. Al menos en el caso de la laguna de Palcacocha, en la zona alta de Huaraz, las alertas están dadas desde hace tiempo. No hay más diagnóstico que hacer, sino solo adoptar medidas de prevención y estar listos para dar una respuesta contundente y oportuna, si es que la tragedia vuelve a castigar al Callejón de Huaylas.

YUNGAY Y OTRAS TRAGEDIAS, columna de Iván Slocovich Pardo

Director de Correo

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