Lucía Claux Koechlin: “Si la familia no acepta el problema del menor, este no se aceptará a sí mismo”

Fundadora y directora de ARIE. Asociación ofrece la oportunidad de darle una mejor calidad de vida a los niños que tienen algún tipo de discapacidad
Lucía Claux Koechlin: “Si la familia no acepta el problema del menor, este no se aceptará a sí mismo”

Lucía Claux Koechlin: “Si la familia no acepta el problema del menor, este no se aceptará a sí mismo”

25 de Octubre del 2017 - 10:00 » Textos: Pepe Torrejón » Fotos: Angela Ponce

Hablar acerca de las personas con discapacidad en el Perú es hablar acerca de un tema en el que aún existe mucho por explorar en nuestra sociedad. Implica observar la indiferencia hacia una situación que afecta a un gran número de personas en el país. Motivada por estas actitudes, Lucía Claux Koechlin inició hace 29 años un proyecto junto con una red cercana de amistades, quienes buscaban brindar una mejor calidad de vida para los niños con discapacidad y promover su inclusión en una Lima con mayor cantidad de prejuicios que los existentes ahora.

¿Cuál es la finalidad de ARIE en nuestro país? 

Inicialmente, fue un proyecto familiar, entre amigos, quienes buscábamos brindar visibilidad a la discapacidad en la niñez de nuestra ciudad. ARIE comenzó, hace 30 años, con seis niños a quienes brindamos nuestro apoyo. El proyecto tuvo tanto impacto que ahora nuestra asociación tiene seis locales en toda Lima Metropolitana.

¿Cuáles son los puntos más importantes que cubren en la atención de niños con discapacidad?

ARIE nació como una iniciativa de ayuda solidaria. Nosotros comenzamos el proyecto acogiendo casos de niños con parálisis cerebral severa, como consecuencia de una mala atención a la gestante. Ahora, la situación ha cambiado y los casos varían. Tenemos casos de problemas de aprendizaje, hiperactividad, etc. No obstante, el espectro de atención es amplio.

¿Cómo ha evolucionado la interacción entre pacientes e instituto a lo largo de estos 30 años? 

Al nacer como una iniciativa social, la realidad de la niñez con discapacidad y el tratamiento de sus casos bajo nuestra ayuda determinaron que nosotros capacitemos a nuestros profesionales en todas las especialidades: 300 personas entre doctores, terapeutas, tecnólogos; ellos están totalmente capacitados para interactuar con el paciente y, de esa manera, ofrecer un tratamiento realmente completo.

¿Cuál es la metodología por la cual sus profesionales determinan el tipo de tratamiento que un menor debe llevar, dependiendo del caso diagnosticado?

Cuando un niño entra a nuestra instituto para terapia física, es evaluado por el médico correspondiente quien determina si hay o no compromiso neurológico. Luego de esta evaluación, el médico puede recomendar hasta cuatro terapias diferentes: sensoperceptual, física, lenguaje y aprendizaje. Cuando se determinan esos puntos, nosotros armamos el equipo de trabajo para atender a ese niño.

¿El tratamiento brindado abarca a la familia?

Totalmente. Toda la familia tiene que estar comprometida, pues si ellos no aceptan el problema del menor, este no se acepta a sí mismo y no hay adelanto.

¿Con cuántos centros cuenta actualmente ARIE? Tenemos seis centros: en Villa El Salvador; en la Urbanización Santa Luzmila, en Comas; en La Molina, donde funciona la dirección del Instituto; en el Centro de Lima; en Benavides, donde solo se atienden problemas de aprendizaje y lenguaje; y la sede más nueva, inaugurada en San Juan de Lurigancho.

¿Cómo genera el instituto los ingresos necesarios para ofrecer una atención de calidad?

Hay centros como el de La Molina o el de Benavides en donde la atención tiene un costo determinado. Este pago permite que las demás sedes cuenten con ingresos para desarrollar e implementar cada una de las especialidades que ofrecemos. Otro de nuestros mayores apoyos es el de la familia holandesa conformada por Alexander Beelaerts Van Blokland y Carola Beelaerts, quienes hace 15 años apoyan a través de la Fundación Holandesa Amigos ARIE, formada en Países Bajos. Con este apoyo, los centros superan las 400 mil atenciones al año, generando que nuestro instituto sea autosostenible.

¿Cuáles son los planes a futuro para la institución?

Si hablamos del tema geográfico, indudablemente llegar al interior del país. Si hablamos del tema de gestión y desarrollo institucional, buscamos profundizar el tema de la investigación y mejorar los temas que abarquen la realidad del niño con discapacidad en nuestro país. Hace un año, el centro cuenta con un aparato denominado Tobby, el cual brinda una comunicación básica entre paciente y familia, al lograr que el niño con parálisis pueda indicar cuál es la zona que más la aqueja. La única condición para acceder a este servicio es que el menor cuente con movilidad en los ojos.

Desde su percepción, ¿cómo ha evolucionado el trato a las personas con discapacidad en estos 30 años?

Te puedo decir con objetividad y realismo que la sociedad ha avanzado enormemente. Cuando comencé en este proyecto, hace 45 años, no existían rampas ni estacionamientos para personas con discapacidad. Hace 45 años, los niños estaban encerrados; pero ahora, a pesar de estar aún “en pañales” en cuanto a integración e inclusión social, la sociedad peruana ha cambiado.

DATO

Lucía Claux Koechlin. Presidenta del Instituto para el Desarrollo Infantil - ARIE. Estudió teología y filosofía. También es directora ejecutiva de la Fundación para el Desarrollo Solidario (Fundades), a la que pertenece ARIE.

29 años lleva involucrada en la asociación ARIE.

6 son los locales que tiene la organización en Lima Metropolitana.

400 mil atenciones al año brinda el instituto entre todas sus sedes.