Un llanto contenido es el que desborda Américo Salazar Josec (9), al contar que su mamá está enferma y que no tiene, junto a sus hermanas, quién les haga compañía. Muchas veces ha llegado a la escuela Señor de los Milagros del barrio 2 de Mayo sin desayuno, pero es valiente como todo niño, su debilidad, su madre, su fortaleza sus sueños. “Me despierto a las 4 de la madrugada para ir a recoger las salteñas que mi mamá debe vender en las calles, mientras la gran mayoría duerme, yo estoy de pie”, dice cabizbajo. La historia de Américo se escribe con un trabajo forzado, con la historia de un niño sin padre, con la esperanza de ser alcalde y con la oración a Dios para que su madre nunca se enferme. Le faltan útiles, ropa y alimento, su humilde vivienda está llena de esfuerzo que aún no es recompensado. Todas sus hermanas trabajan a su corta edad en esa selva de cemento y caos llamada ciudad, “si no vendemos nada, no tenemos que comer”, sostiene. “Me acuesto a las 7 de la noche a veces sin comer, pero me aguanto y el cansancio me vence”, confiesa entre lágrimas. UNO DE TANTOS. Los 89 niños de la escuela primaria Señor de los Milagros tienen problemas parecidos, la gran mayoría trabaja y estudia, sus madres mantienen el hogar porque son solteras, los desayunos en sus casas son eventuales, cansados, débiles y somnolientos se dedican a estudiar. “La gran mayoría de los alumnos no tienen sus útiles completos, tampoco podemos exigirles porque son de recursos económicos muy bajos”, sostiene la profesora Lidia Sosa Cano. “Hay tantas historias parecidas y distintas a la vez”, expresa la docente. Juan Carlos Parisuaña Vargas, es otro caso; está en sexto de primaria, los fines de semana se dedica a cargar ladrillos y arena. El menor y otros pequeños tienen deficiencia intelectual, les urge apoyo psicológico. DESNUTRICIÓN. La falta de alimentos y útiles no son los únicos problemas para los niños, pareciera que una plaga cayó sobre ellos. Apenados, los docentes comentan que todos los niños sin excepción tienen desnutrición crónica. “No se alimentan bien, tienen parasitismo, caries y en algunos casos tuberculosis”. ¿Qué niños están creciendo para el futuro de la sociedad? DESERCIÓN ESCOLAR. En la escuela Señor de los Milagros, la matrícula es completamente gratuita, pero la contrariedad es la deserción escolar, la falta de dinero en el hogar se ha convertido en el enemigo número uno en la educación de los menores. La maestra Lidia comenta que de los 15 a 12 niños que tiene en el sexto grado el 50% siguen sus estudios secundarios, el resto se dedica al trabajo, se va al campo y ya no estudia. “Se van quedando sin estudios y luego son padres de familia, es muy triste verlos con ese destino”. MI ESCUELA VETUSTA. De adobe y calaminas se levanta el centro educativo, son 28 años que alberga a niños, no ha cambiado en nada, sigue con la falta de agua, desagüe y aún tiene las carpetas viejas. “No tenemos material educativo y recreativo”, indica el profesor Wilbert Condori. Los 89 estudiantes y 6 profesores mantienen la esperanza de que su plantel mejorará, aunque por allí ninguna autoridad haya llegado. Corren en el patio de cemento duro y soleado, en otras se convierte en piscina por las intensas lluvias, mientras buscan su futuro, una pelota vieja es la compañía de todos los niños.