Sus orejas parecen banderas de semáforos, tiene la piel velluda y los ojos límpidos y tristes. El burro es un animal astuto, resistente, terco y, a la vez, despreciable. Con excepción del caballo, contribuye más que cualquier otro animal útil para la carga y transporte del humano.
El burro es tan adorable como nocivo en el medio en que se desenvuelve, alegan sus enemigos. Las zonas rurales son su hábitat y se constituye en un sistema ecológico, particularmente frágil. Se afirma que el animal por pendenciero, competitivo y prolífico, destruye el campo, ensucia los pozos y consume los pastos necesarios para otros animales.
Un poblador hace la interrogante: ¿qué clase de bestia es el burro, que causa conmoción? Se trata de un cuadrúpedo peludo, casi siempre de color pardo a café, del tamaño de un caballito. Hoy por hoy, no suele seguir mucho a su propietario, de ahí cuando surgió el transporte moderno, los exploradores prescindieron de él sin derramar una lágrima.
Son muy recios y comen lo que encuentran en la mano, bebe agua cada 24 horas en verano y cada tres días en invierno. Se dice, incluso, que sólo el camello puede olfatearla desde más lejos.
Pocos animales hay más aptos para sobrevivir en terrenos áridos, el burro soporta el frío como el calor, por crueles que estos sean, soporta asombrosamente las enfermedades y carece de enemigos naturales, y entre ellos la mortalidad infantil es casi nula.
El burro es utilizado como parte de la tradicional Semana Santa.
En controversia, el burro es inteligente, porque cuando pasa por un lugar y sufre algún daño a la próxima ya no vuelve por el mismo sitio. El burro traza el camino del poblador.
Conozca al burro: el mejor amigo del campesino
Conozca al astuto animal más querido y más despreciado. Son recios y comen lo que encuentran a la mano y carecen de enemigos naturales