El Canciller de la República

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El Canciller de la República

23 de Octubre del 2014 - 12:38 » Textos: Ricardo V. Lago

José Antonio García Belaunde será uno de los pocos ministrosen la historia de la República que se ha mantenido en el cargodurante todo un periodo presidencial y también el Canciller máslongevo en el cargo, excediendo ya el mandato de Alfredo Solf yMuro durante el primer gobierno de Prado Ugarteche. La continuidade institucionalidad en Relaciones Exteriores le ha dado alPerú estos años réditos y buena imagen.

Hace unas semanas García Belaunde era condecorado por elCongreso de la República. Inició su discurso con la siguiente frasede Simone Veil, política francesa sobreviviente de un campo deconcentración, “un deber quizá ingrato le corresponde al hombrepolítico. Cuando acepta un mandato o una misión, su vida personaly sus sentimientos deben ser puestos de lado; su deber es comprometersea ejecutar políticas que sirvan al interés nacional”. Y efectivamente,durante su gestión, ha hecho prevalecer lo profesionalsobre lo personal hasta el punto de ser generoso con funcionariosque no lo fueron con él durante los noventa cuando fue cesadodel servicio diplomático.

En estos cinco años de diplomacia, el Perú ha pasado a ser unpaís unívocamente identificado y respetado internacionalmente,con señas propias y en mayor armonía con sus vecinos que enotros periodos históricos. Paradigmático es el caso del Ecuador,donde después de años de rencillas y hasta guerras se ha alcanzadoun grado de entendimiento profundo, con reuniones degabinete binacionales. Se ha sellado un Acuerdo de Límites Marítimos,“sin lugar a dudas” como ha dicho el presidente Correa. Con Bolivia, se ha rectificado la difícil relación de inicio que existíapor razones de ideología más que de otra naturaleza. Con Chile, se ha conseguido que el diferendo marítimo no repercutaen la relación intensa en el orden comercial, económico, migración,y desarrollo fronterizo. Hoy día, el contencioso limítrofe marítimoestá en La Haya y no afecta la fluidez en el resto de las relaciones.Con Colombia se ha avanzado en interacción comercial,económica y de seguridad y con Brasil en conectividad de infraestructura.

El Perú ha lanzado con éxito la Alianza del Pacífico, una estrategiade integración económica y financiera profunda con Chile, Colombia y México, subscrita hace tres meses en La Carta deLima. Y como miembro de la Comunidad Andina de Naciones,Perú es también integrante de la Unión Sudamericana, UNASUR.Los Tratados Bilaterales de Libre Comercio firmados o en cursoya exceden la decena: con EE.UU., la Unión Europea, China, Japón,Canadá, Corea, México, Singapur, Tailandia, etc. El tratado con losEstados Unidos logró, después del implacable cabildeo diplomáticoperuano, más votos en el Congreso estadounidense que ningúnotro tratado de libre comercio. Colombia, que negoció elsuyo en paralelo, todavía lucha por conseguir la aprobación delCongreso. Si bien estos tratados son negociados por el Ministeriode Comercio Exterior, Torre Tagle también juega un papel importante;en al caso del tratado con la Unión Europea el rol delCanciller ha sido decisivo.

Con la extraordinaria tarea de Torre Tagle, el gobierno salientedeja al entrante una política exterior con sólidas bases, con paz,con seguridad y con inserción internacional. Concluyo esta columnade elogio al trabajo del Canciller con tres efemérides.
En el 2009, José Antonio García Belaunde fue el orador estrella enla sesión plenaria de la Conferencia de las Américas que organizaanualmente el periodista Andes Oppenheimer con el diarioMiami Herald. En su discurso conciliador, ameno, culto, claro ybreve, García Belaunde resumía los ejes centrales que explicabanla fortaleza mostrada por la economía peruana durante la crisis internacional.

Transcurría el evento en el Hotel Biltmore de Coral Gables, precisamenteel mismo lugar donde Víctor Andrés Belaunde (elabuelo del Canciller) recibió en 1938 el doctorado honoris causade la Universidad de Miami, una de las cuatro universidades enlas que fue catedrático en su exilio durante el oncenio del presidente Leguía.

El Canciller había viajado a Miami el día anterior procedente deNueva York, ciudad en la que representó al Perú en la sexagésimocuarta Asamblea General de las Naciones Unidas.

El caso es quesu abuelo Víctor Andrés –en su día, también Canciller del Perú–había presidido exactamente medio siglo antes la decimocuartaAsamblea General.Nueva York fue el primer destino del entonces joven diplomáticoGarcía Belaunde, a principios de los setenta, en la delegación peruana ante las Naciones Unidas con Javier Pérez de Cuéllar deembajador. Allí nació su primera hija, Sol. Cuando la llevó a bautizar en una iglesia del vecindario, el párroco, al leer el apellido,le preguntó si era pariente de Víctor Andrés Belaunde, a quien él había administrado la extremaunción.

Hombre culto, ávido lector y tertulio, ensayista, melómano. Másaccesible y humilde siendo ministro que antes de serlo: rara avis.Listón alto deja Joselo a sus sucesores. De tal abuelo tal nieto, o–como dice el refrán castizo– “de tal palo, tal astilla.

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