El director médico de la Clínica Fertilidad y socio fundador de la Clínica Cayetano Heredia, en Huancayo, Hermógenes Palacios Porras, nos comenta sus secretos que lo han llevado a crecer como profesional y empresario de la salud durante 12 años.
Palacios Porras es un huancaíno que estudió en Lima en la Universidad Peruana Cayetano Heredia, donde se especializó en ginecología y obstetricia. Además, es becario de la Clínica Las Condes de Santiago de Chile en Reproducción Humana, se capacitó en Argentina (IFER) y Colombia, y recibió la acreditación como Médico Especialista en Infertilidad por la Red Latinoamericana de Reproducción Humana, y logró el diplomado en Endocrinología reproductiva de la Universidad de Alcalá Madrid- España. También llevó en ESAN un Programa de Alta Especialización en Finanzas.
¿Por qué varios lo llaman el doctor de los bebés imposibles?
Esto es porque las madres a veces creen que ya no pueden concebir, sin embargo después de visitarnos muchas de ellas recuperan la esperanza de ser madres y otro importante grupo concretiza este anhelo. Empezamos con la inseminación artificial, sin embargo ahora aplicamos técnicas modernas y operaciones complejas como la fecundación in vitro, inyección intra citoplasmática del espermatozoide (ICSI), biopsia de embriones para estudio genético previo a la implantación (PGD), congelación de embriones, óvulos y espermatozoides, hieroscopia, laparoscopía, entre otros.
¿Cómo comienza en el mundo empresarial?
Con el sueño de ser un buen médico y de tener un centro laboral propio, regresé a Huancayo en 1993 y alquilamos un consultorio. Mi administradora fue mi esposa Mariluz Alania, y yo atendí como ginecólogo. Luego, formamos una empresa familiar con los Alania y creamos la Clínica Cayetano Heredia. Como creció la demanda, construimos el edificio moderno de la clínica. Fuimos pioneros en tecnologías como la mamografía, tomografía multicorte y ecografías 4D y 5D. Y como empresa individual, hemos creado el Centro Especializado Clínica Fertilidad Perú.
¿Cuál ha sido la clave de su éxito?
Primero, tener un núcleo familiar bien constituido, sin ello hubiera sido imposible mi desarrollo personal y profesional. Segundo, ser un soñador, ponerle toda la pasión y perseverancia para alcanzar ese sueño y hacerlo realidad. Tercero, trabajar con valores. Y por último, poder contar con profesionales competentes en el área, debidamente capacitados incluso en el extranjero, ha sido también pieza clave del éxito.
¿Qué proyectos tiene a futuro?
La clínica Cayetano Heredia ha adquirido equipos de alta tecnología para implementar cuatro salas de operaciones Inteligentes. Los quirófanos integrados inteligentes, son el futuro, ya que permiten optimizar los tiempos de las cirugías y mejoran el manejo de los aparatos. También se está instalando ocho camas más para el Servicio de Cuidados Intensivos (UCI). Y aún más, se está implementando una Central de Esterilización para minimizar cualquier riesgo de infecciones. En la Clínica Fertilidad Perú, pronto inauguraremos el servicio de Oncofertilidad, para que todos los pacientes que padezcan de alguna enfermedad oncológica o cáncer en la etapa reproductiva, puedan congelar sus óvulos o espermatozoides.
¿Qué consejo les da a los futuros médicos?
Estar seguros de su vocación de servicio al prójimo, aprender lo bueno de sus maestros. Revalorar nuestra profesión, con trabajo digno, no dejar de estudiar y capacitarse constantemente cultivando nuestro profesionalismo de primera calidad. Tener un trato humano a nuestros pacientes y sobre todo con ética.
¿Qué opina sobre la aparición de varias clínicas en Huancayo?
Es positivo, porque a nivel nacional hay demanda insatisfecha en las atenciones en salud. La competencia es buena, puesto que mejora la calidad de atención y los beneficiados son la población huancaína, lo malo es que muchas de ellas no están categorizadas, y ello constituye un peligro para la salud de los pacientes.
Hermógenes Palacios: el doctor de los bebés imposibles
El profesional junto a su equipo médico ha logrado la fecundación en madres que ya habían perdido las esperanzas