Si Miguel Grau se levantará hoy de su sepulcro, se volvería al sarcófago, por la afrenta al ver un parque que lleva su nombre deslucido, por el abandono, la basura, el espejo de agua que soporta el busto del “Caballero de los Mares” sin el líquido y ruinoso, el ancla soporta una serie de grafitis a todo color, el asta corroído por el óxido, y en la noches los roedores y perros vagos gozan de un brillante porvenir.
INADVERTIDO
Para completar la deshonra, como siempre, en Huancayo, pasó inadvertido un aniversario más del Combate de Angamos (8 de octubre de 1,879) y la heroica acción del Almirante Miguel Grau Seminario, epónimo héroe de la Marina de Guerra del Perú.
Alguna instituciones educativas recordaron la fecha con actuaciones cívicas, pero ninguna entidad ha organizado un programa oficial por la fecha, al parecer existe un juicio equivocado que el homenaje solo le debería tributar el pueblo piurano y la Marina de Guerra.
Sin embargo en la Ciudad Incontrastable, existen calles, parques instituciones educativas que lleva el nombre de Almirante Miguel Grau, por ello resulta incomprensible la indiferencia que años tras año viene demostrando las principales instituciones. En la mañana de ayer apareció un arreglo floral al pie de busto, no se sabe quien lo colocó.
Vecindad. Requería de un lugar para rendir homenaje al héroe Miguel Grau, pero actualmente el parque se halla descuidado. Las autoridades ediles deben tomar cartas en el asunto para rehabilitar toda la infraestructura.