Treinta y dos años después de enterrarla la sacaron de su tumba. Llevaron un violín, huajra, a la cantora y al ritmo de chacatán la volvieron a enterrar.
Este inusual rito se vio en el cementerio de Umuto. La familia Ayma Chuquillanqui llegó desde las 10 de la mañana al cementerio.
Llevaron a dos obreros, cigarro Inca, coca y durante media hora contemplaron cómo sacaban, hueso por hueso, el cadáver.
Después de ello la llenaron en un pequeño féretro y zapateando la trasladaron al nicho.
La finada, Aurea Vicenta Chuquillanqui Damian, falleció en el año 82 y estaba embarazada de tres meses. Así reviven a los muertos en Huancayo, con cacho y violín.