El distrito de Chilca es una leyenda, muchas de sus características parecen descomunales, demasiados remotas y en exceso singulares. El poblado es una combinación de postergación que desalienta, misterio que conmueve y una comunidad asentada hace dos décadas, que asombra.
Hurgando los recovecos del populoso distrito chilquense, visitamos el escarpado cerro La Esperanza, una loma situada en el cono este de la zona, donde una gota de agua tiene un valor especial y el desagüe es una necesidad prioritaria, un binomio básico para evitar enfermedades sanitarias y dérmicas.
Los asentados, en su mayoría, provienen de pueblos de Ayacucho y Huancavelica, quienes poblaron el cerro y levantaron sus viviendas con subsuelos para ganar estabilidad en las pendientes y vivir expuestos a la insalubridad ausente del saneamiento básico.
Fidela Quispe, asentada en la parte alta del sector Vista Alegre, diariamente tiene que cargar bidones de agua para lavar o comer. “Ojalá que algún día tenga agua y desagüe”, dice Fidela. Así como ella, otros asentados languidecen esperando caño propio y desagüe.
FANTASMA. La mayoría de moradores que habitan en el cerro La Esperanza: comerciantes informales, tricicleros y estibadores, se ven obligados abandonar sus viviendas desde las 04:00h. para laborar en los centros de abastos y mercados de Huancayo, retornando a partir de las 16:00h, convirtiéndose durante el día en un poblado fantasma.
Lo curioso, es que cada vivienda tiene entre 2 y 4 perros, que sirven para meter miedo al que pretenda robar la morada y disuadir a los robacasas. Si una persona ajena a la vivienda se acerca, el can husmea, mira con desconfianza, luego ladra presto atacar, y cuando el desconocido se retira, aquel se calma.
Cerca de 10 mil familias de los sectores: Vista Alegre, San Cristóbal y Señor de Quinuapata del cerro la Esperanza, dejarán en el recuerdo los pestilentes y contaminados silos para utilizar los urinarios e inodores, debido a que la comuna de Chilca, gracias a gestiones ante el Ministerio de Vivienda y Construcción, logró tender 6 Kms de tuberías de desagüe de 8 pulgadas y 58 buzones.
Sobre el tema, el alcalde de Chilca, Abraham Carrasco Talavera, dice que “la salud y mejorar la calidad de vida está sobre todas las cosas”. “Pronto entregaremos una obra de desagüe en 3 sectores del cerro La Esperanza”, puntualiza.