Ayacucho, conocida como la Ciudad de las 33 Iglesias, es una ciudad privilegiada porque sus distritos y provincias guardan gran parte del legado histórico del Perú. Desde la presencia del primer hombre de América, en la cueva de Pikimachay – hace más de 20.000 mil años A.C., la formación del imperio Wari, la gesta de la batalla de Ayacucho y el sello de la independencia.
En un recorrido por los lugares turísticos que se promocionan en Ayacucho, nos dimos con una triste realidad. Aquellos lugares que guardan parte de nuestra historia se encuentran en un total descuido por las autoridades.
Según lugareños, estos circuitos reciben entre 10 a 40 visitas diarias. Entre los principales circuitos turísticos están: Pikimachay – Huanta – Luricocha, Wari – Quinua, y Vischongo – Vilcashuamán. Pese a todo, los visitantes se ven maravillados por el esplendor de este patrimonio natural que no se compara con otras en el país.
Iniciamos el recorrido en la cueva de Piquimachay (cueva de las pulgas). El lugar evidencia la falta de un adecuado cuidado de los caminos, pasamanos, muros y demás ambientes, donde en estas temporadas de lluvias las aguas dañan los cimientos y estructuras. Pikimachay carece de tachos de basuras, pasamanos, graderías - para un acceso más sencillo para los turistas-, tambos (sitios de descanso), señalización. Información básica para los visitantes que no pueden pagar un guía (Ubicación, altitud, tipo de aves que viven, vegetación).
En Huanta, se encuentra Luricocha, la capital de la palta y al lúcuma, por la presencia de grandes chacras donde se producen estos cultivos. Sin embargo, tanto Huanta como Luricocha carecen de una correcta señalización, para sus visitantes.
Otro importante atractivo turístico es el museo de sitio Wari, considerado el primer imperio Andino, allí encontramos importantes vestigios históricos de la cultura cuya principal actividad era de carácter militar. Sin embargo, carece de señalización de los lugares y disponer un guía o folletos sobre la cultura que vivió en este sitio arqueológico y que representa la cultura Wari.
Finalmente, al visitar la Pampa de Quinua donde en 1824 se desarrolló la Batalla de Ayacucho, se aprecia que los servicios se encuentran en total abandono haciendo ver que no hay autoridad en el distrito o que éste no recorre a ver lo que viene ocurriendo en el recurso potencial de su economía. En la pampa hace falta servicio higiénicos adecuados, mientras que en el interior del obelisco urge una correcta ilustración del museo que se encuentra en el monumento histórico.
En Vischongo está el bosque de Puyas de Raymondi, y algunos kilómetros más la laguna de Pomacocha y en cuyos alrededores se encuentran las ruinas incas de Intihuatana, zona de descanso del inca sobresaliendo: Los baños del Inca, la portada del sol, palacio del Inca el Accllawasi, piedra de sacrificio.
En la zona se aprecia el total descuido de las autoridades, pues no existe señalización, guías y mucho menos carteles o infografías que expliquen la riqueza de la zona.
Vilcashuaman, no es ajena por ello muy pocos visitantes que llegan hasta estos lugares turísticos, debido a la escasa y deficiente infraestructura de estos atractivos turísticos. Nadie se preocupa por ponerlos en valor y promocionarlos. C