Marina de Guerra: La Unión y sus marinos vuelven a navegar en el Mar de Grau

Buque escuela a vela es el más grande de América. Costó 161 millones y permitirá formar generaciones de nuevos hombres y mujeres de mar que viajarán por todo el mundo.

27 de Enero del 2016 - 16:29 » Textos: Gastón Gaviola ggaviola@grupoepensa.pe » Fotos: Correo

Cuando el sol comience a ponerse sobre la rada del Callao hoy a las cinco de la tarde, “La Unión” afirmará el pabellón peruano sobre su cubierta y pasará a formar parte del servicio activo de la Marina de Guerra.

Se trata de una ceremonia llena de simbolismo, donde el Presidente de la República entregará al primer comandante de la nave -capitán de navío Gianfranco Polar- la bandera peruana que surcará el Mar de Grau. Este, a su vez, se lo entregará al alférez menos antiguo de la tripulación para que se encargue de izar la bicolor en el asta de popa.

Es así que “La Unión” volverá a navegar por los mares en los que una vez, la corbeta guerrera de la que hereda su nombre también paseó la enseña patria. Sin embargo, esta vez se trata de una nave de paz.

“La Unión” ya no es una nave artillada para la guerra. Es un BEV, es decir, un Buque Escuela a Vela que es desde hoy el segundo más grande del mundo. En él las nuevas generaciones de la Armada Peruana se entrenarán a la vez que la nave servirá como embajada flotante.

Este BEV llevará muestras de nuestra cultura, arte, gastronomía y música -por citar algunos aspectos- a todos los puertos del mundo en donde atraque durante su navegación.

Y con ellos, como fiel guardián, estará la figura vigilante de Túpac Yupanqui, el primer gran navegante que vio estas tierras.

TRADICIÓN MARINERA. Según las crónicas de Sarmiento de Gamboa -recogidas por el historiador peruano José Antonio Del Busto- Túpac Yupanqui zarpó con una flota de balsas de totora desde las costas del Tahuantinsuyo y enrumbó por el océano Pacífico hasta llegar nada menos que a la Polinesia.

Es por eso que el inca navegante, llamado “El Resplandeciente”, mantiene la mirada de bronce fija en el horizonte desde la proa del gigantesco velero que ahora preside.

En palabras del capitán de fragata Mario Alor Hurtado, con la ceremonia de comisionamiento del buque se está cumpliendo un anhelo largamente acariciado por la Armada y la sociedad en general.

“En 1916, hace un siglo, el Club Social Huánuco lanzó una moneda de colección que era a favor de una colecta nacional que buscaba darle al país un buque escuela a vela. Por desgracia, con Europa en plena Primera Guerra Mundial, el pedido no pudo ser atendido”, reseñó el encargado del proyecto del BEV Unión.

MONEDA DE ORO. Esa moneda duerme hoy bajo el palo mayor de popel, uno de los cuatro mástiles del velero. En la base del mástil mayor de proel se colocó una antigua libra de oro peruana. Una tradición recogida desde los antiguos navegantes romanos. La moneda de Caronte, el barquero del río de los muertos, que garantiza que a los navegantes no les sucederá nada.

El escudo de la nave, sin embargo, no habla del pasado, sino del futuro de “La Unión”.

“Cudendum character Nautarum”, reza la frase en latín, que traducida dice “Forjadores del carácter marinero”.

“La Unión”, y que no se nos olvide, fue un barco invicto que jamás se rindió, pese a lo más duro de las adversidades.

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