RODRIGO MIRANDA AYACUCHO Más de 200 mil habitantes del Valle de los ríos Apurímac y Ene (VRAE), aparte de enfrentar al narcotráfico, son víctimas de la degradación del ecosistema y la pérdida de diversidad biológica debido al alto índice de contaminación de productos químicos y la tala indiscriminada de árboles. “Está en extinción especies de fauna y flora de gran valor como la cascarilla o Quina Quina que representa la riqueza de la flora, la caoba considerada la reina de las maderas, la uña de gato que tiene propiedades curativas y numerosas orquídeas y bromeliáceas, entre otras especies”, denunció el Secretario Ejecutivo del Plan VRAE, Fernán Valer Carpio.